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09-jul-2011, 14:55
Avatar de Ronin
Friki
 
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Homenaje a Facundo Cabral

"Fue mudo hasta los 9 años, analfabeto hasta los 14, enviudó trágicamente a los 40 y conoció a su padre a los 46. El más pagano de los predicadores cumple 70 años y repasa su vida desde la habitación de hotel que eligió como última morada"








Esta no es su biografia, esta fue su VIDA


(es larguísimo, pero créanme, vale la pena)



Fue mudo hasta los 9 años, analfabeto hasta los 14, enviudó trágicamente a los 40 y conoció a su padre a los 46. El más pagano de los predicadores cumple 70 años y repasa su vida desde la habitación de hotel que eligió como última morada.

—Sara, mi madre, me anotó cuando yo tenía siete u ocho años. Ella creía que yo había nacido en el 37 y hacia finales de mayo. Por eso cuando me preguntan de qué signo soy les digo que le vayan a consultar a mi vieja.

Año más, año menos, Facundo llegó a la tercera edad, “que es fenomenal si viviste la primera y la segunda”. Son muchos los que no creían que podría llegar tan lejos.

—Hace poco estaba cruzando una plaza de Buenos Aires y una señora se quedó mirándome como si viera un fantasma —cuenta Facundo al otro lado del escritorio del cuarto del hotel de Buenos Aires en el que vive, las manos aferradas al bastón que necesita cada vez que se levanta—. Me dijo: ‘¿Usted fue Facundo Cabral? Yo pensé que hacía años que se había muerto. Qué jodido se lo ve’.

Desde hace tiempo, Cabral sufre diversas enfermedades, entre ellas un cáncer que los médicos le diagnosticaron como terminal, pero del que terminó salvándose luego de cuatro años de tratamiento en Estados Unidos.

—Pero no hablemos de mi salud —pide, la inconfundible voz de erres guturales aún intacta—. Aunque me esté cayendo yo hago un esfuerzo extraordinario por que me vean bien. ¿Usted me ha visto llorar, Angélica?

Angélica es la mujer chilena que hace años limpia el cuarto de hotel donde vive Facundo y no, nunca lo ha visto llorar. Tampoco lo debe haber visto mucho en absoluto, porque Facundo sigue viajando casi tanto como cuando era joven. La diferencia ahora es que tiene a donde volver. Aprovechando la oferta de unos amigos, compró hace un tiempo la habitación 509 del Suipacha Suites, un coqueto hotel del centro de Buenos Aires. Es la única propiedad que declara tener sobre la Tierra:

—Me va llegando la hora, y la idea es terminar mis días como los viví: en un hotel y entre libros.

En efecto, las bibliotecas cubren casi todas las paredes. Entre los libros que la pueblan destaca una larga serie de lomos idénticos.

—Una señora compró 500 ejemplares de un libro mío para regalar entre sus amigos. Ésos son los que me devolvieron después de que se murió.

Completan el mobiliario de la sala una cocina empotrada en la pared que no acusa demasiado uso y unos sillones de cuero negro. Aunque es mediodía, las persianas están cerradas y la habitación en penumbras. Sólo así los ojos de su dueño consiguen ver a través de los gruesos lentes verde oscuro. Hace más de una década, como consecuencia de una descompensación glandular, Facundo empezó a tener problemas en la vista y hoy ya no puede salir solo a la calle. Tampoco de eso le gusta hablar, porque dice que podría sonar a queja.

—Con los años me fui dando cuenta qué parecido que soy a mi madre. Para mi madre la queja era imperdonable. No era de hombre, digamos.
De hecho, consecuente con esa filosofía, su madre no se quejó cuando la abandonó su marido. Ahí empieza la historia del hijo, Facundo.
O algo así.





Facundo nació en La Plata, provincia de Buenos Aires, en una fecha imprecisa y bajo otro nombre.

—Mi madre me decía Facundo, pero me anotó como Rodolfo, el nombre de mi padre, porque en esa época los nombres de los caudillos como Facundo Quiroga estaban prohibidos.

?Ltimo de siete hijos, Facundo fue criado por su madre y su abuela, pues su padre, Rodolfo, había abandonado a la familia poco antes de su nacimiento. Facundo recuerda a su abuela leyendo a autores anarquistas como Proudhon, Ma*la***testa y Bakunin, a los gritos y con profunda emoción. Está convencido de que si su abuela hubiese conocido al Che lo habría seguido a Sierra Maestra. La suerte quiso en cambio que viviera en Berisso, provincia de Buenos Aires, casada con un coronel que pasaba sus días en los lugares más remotos.

—Él se creía un tipo muy importante que estaba defendiendo las fronteras de la patria, pero lo mandaban a los lugares más lejanos para que no jodiera a nadie. Yo suelo decir que García Márquez me plagió Cien años de soledad aprovechando que a mí todavía no se me había ocurrido. Teniendo un abuelo coronel hasta tengo más derecho que él.

Durante los primeros años de vida, Facundo se negó a hablar de forma tan rotunda que Sara supuso que era mudo, aunque los médicos aseguraban que era idiota.

—Yo tenía lo que en esa época se llamaba debilidad mental. Los médicos le dijeron a mi madre que no se hiciera muchas expectativas porque iba a ser muy difícil que alguna vez su hijo pudiera hacer un trabajo intelectual o responsable. Tengo muy presente la respuesta de mi madre: “No importa, con lo que haya vamos a hacer lo máximo”.

La falta de sustento obligó a los Cabral a ir cambiando de pueblo y de ciudad, siempre hacia el sur. Tanto él como sus hermanos y su madre trabajaban en lo que podían, comiendo salteado y durmiendo muchas veces en la calle. De sus siete hermanos, Facundo vio morir a cuatro, y nunca pisó una escuela. La familia en pleno había llegado a la Patagonia cuando él decidió volver a Buenos Aires. Tenía 9 años.

—Era el año 46, Perón recién había subido y yo había escuchado que daba trabajo. Por eso me fui a Buenos Aires a pedírselo.

Hizo miles de kilómetros a pie, en autos y camiones, montado a motos y caballos, y en tren (sin pagar boleto).

-Cuando llegué, en la estación de trenes de Constitución le pregunto a un tipo dónde podía hablar con el presidente Perón. Entonces el tipo me dice: “Es fácil, ¿ves esta avenida grande? Es la 9 de Julio. Vos seguí derecho y doblás en la Avenida de Mayo. Caminás unas cinco cuadras y llegás a una plaza, ahí vas a ver una casa pintada de rosado”. Yo ya me iba cuando el tipo me paró. Se dio cuenta de que me lo había tomado en serio. “Es difícil que te atienda —me dijo—, los presidentes son personas muy ocupadas”. Entonces me explicó que Perón iba a ir a un Te Deum en la catedral de La Plata al otro día. Dejó el negocio para comprarme un pasaje, un sándwich y una cosa que se llamaba Bidú Cola.

Facundo emprendió el viaje nuevamente y una vez en La Plata fue a la catedral de la Plaza Moreno, que quedaba a dos cuadras de la casa en donde había nacido.

—Dormí en la vereda, cerca de la catedral. A la mañana empezó a llegar gente y gente. No terminaba nunca. Sólo volví a ver algo así en la India o en China. A eso de las doce apareció el auto. Tengo la imagen acá, como una película. Era una escena para Visconti. Dobla el auto descapotable. Atrás, de pie y a la derecha, iba Perón, y Evita a su lado, saludando. Cuando el auto de Perón estuvo cerca pasé el cordón de seguridad y un policía me alcanzó, pero como Perón estaba saludando para ese lado le dijo que me soltara. Los autos en esa época tenían estribo, me subí y Perón me dice: “¿Querías hablar conmigo?”.

El pequeño Facundo le pidió trabajo al general, y eso llamó la atención de su esposa: “Por fin alguien que pide trabajo y no limosna”, le dijo Eva, y ordenó a uno de sus asistentes que se encargara del chico.

—Me llevaron a una escuela cerca de la Calle 1, en La Plata. Me duché, me dieron ropa nueva, comí comida caliente... me trataron como si llegara hoy a un hotel de cinco estrellas.

Al otro día lo llevaron a Buenos Aires, donde Eva Duarte de Perón lo atendió en su oficina y lo puso en contacto con los pilotos que lo llevaron en avión, de regreso a su casa en la Patagonia.

—Cuando llegué, mi madre no lo podía creer. Me había dado por perdido y tres meses más tarde aparecí en avión y con una carta personal de Eva Perón ofreciéndole trabajo de celadora en una escuela de Tandil, al sur de la provincia de Buenos Aires.

A lo largo de una vida rica en reportajes Facundo contó varias veces esta historia, siempre de forma diferente. A veces el viaje hacia el sur es en tren, a veces Evita interviene más tarde y para llevar a su madre a la capital, a veces el padre los abandona cuando él ya tiene varios años, a veces el viaje no es desde la Patagonia sino desde el sur de la provincia de Buenos Aires, a veces su madre está con él. Como en el caso de las leyendas que conforman el folclore de una región, las versiones que Facundo da de su niñez coinciden en los temas centrales (el viaje iniciático, el niño de pueblo que llega a la gran ciudad, el amor filial por la madre) y en el hecho de que están bien contadas. Con eso basta para darlas por más o menos ciertas o ése es, en todo caso, el pacto que nos pide Facundo para entrar en su mundo, donde la mitomanía no es más que un recurso retórico y las contradicciones no deben distraernos de la moraleja. “Estoy cansado de la sinceridad, prefiero el ingenio”, escribió alguna vez este gran fabulador. Como los metafísicos de Tlön, por momentos Facundo no parece buscar la verdad ni aun la verosimilitud sino el asombro. Y lo logra.



Los Cabral en pleno se trasladaron a la escuela de Tandil donde trabajaría la madre de Facundo. Aunque era la oportunidad de aprender, al fin, a leer y a escribir, Facundo no se quedó en la escuela, sino que se fue a trabajar al campo, donde no fue precisamente un empleado modelo, ya que percibir el dolor de su madre abandonada, aún cuando ella no hablara de eso, convirtió a Facundo en un joven problemático. “Era tan doloroso ver llorar a mi madre sobre la máquina de coser que decidí matar al responsable de su pena, que era mi padre”, escribiría muchos años después en su libro Paraíso a la deriva (Sudamericana/Planeta, 1985), unas “memorias” que proceden (como todo su discurso) menos por las reglas de la cronología que por las de la asociación de ideas.

—Odiaba a mi padre porque nos había abandonado y lo buscaba para vengarme. Odiaba la vida sin conocerla, odiaba a la gente que no tenía un carajo que ver con mi viejo, al que tampoco conocía. Tomaba alcohol a lo bestia y me metía constantemente en pleitos. Te pegaba a vos y era como pegarle a mi viejo. Pasaba por un restaurante y rompía el vidrio porque mi madre no podía comer ahí.

Su inclinación por los puños lo llevó en aquellos años más de una vez a distintos correccionales de menores. En el de la ciudad de Azul, cercana a Tandil, conoció al jesuita que reemplazó, por un tiempo, al padre que nunca tuvo.

—Viendo que yo me peleaba con todos, me llevó a un lugar donde dijo que iba a estar tranquilo. ¿Y cuál era? La biblioteca. Como la mayoría de la gente cuando ve a su abuela se emociona, yo entro a una biblioteca y me corre un escalofrío de emoción por la espalda.

Cansado de contarle las historias que estaban en los libros que Facundo no podía leer, el jesuita decidió alfabetizarlo. Dos años y medio más tarde, cuando el joven reo ya había aprendido las lecciones y podía defenderse en la vida con algo más que los puños, el mismo religioso lo ayudó a esca*par del corre***ccio*nal. En sus vagabundeos posteriores por la costa bonaerense, Fa*cundo conoció a un mendigo que lo inició en el evangelio. Desde entonces, Jesús, los profetas y la Biblia ocupan, dentro del imaginario cabralesco, el mismo lugar que filósofos y escritores, a los que también empezó a conocer por esa época de la mano de Jorge di Paola, uno de los integrantes de lo que luego se conocería como el grupo de Tandil. “Me volví loco, comencé a escribir como un desaforado y cuando se me acababa el papel, escribía en las paredes”, exagera muy cabralmente en un repor*taje de 1993. En esa misma nota de la extinta revista La Maga cuenta que en Tandil trabajaba de lustrabotas y uno de sus mejores clientes era Witold Gombrowicz, el escritor polaco que vivió muchos años en Argentina.

En los campos donde siguió trabajando durante las temporadas de cosecha entró en contacto con los cantores de milonga, esos “áridos juglares” que marcarían a fuego su futuro artístico. En Paraíso a la deriva escribe: “El día que conocí al mayor de ellos, Pedro Mendizábal, supe que ése sería mi oficio”. Otras veces, en otros reportajes, en otros escritos, el disparador es Atahualpa Yupanqui, pero las consecuencias, en todos los casos, fueron las mismas: el joven de no más de 20 años consiguió una guitarra, aprendió los acordes que lo acompañarían durante toda su vida y empezó entretener a los trabajadores del campo mientras sus tendencias anarquistas (herencia de la abuela) seguían haciendo que lo echaran continuamente de los trabajos.

—Me empecé a transformar en un líder. Yo quería hacer la revolución y repetía la frase de Proudhon que me había quedado grabada de chiquito: “Toda propiedad es un robo”. “Estoy forzado a robar porque he llegado muy tarde, desde antes de nacer las cosas eran de alguien”, eso cantaba yo. “Si me gusta una mujer está de novia o casada, si soy ladrón es por culpa de la propiedad privada”.

Cuando al protorrevolucionario ya no le quedaron chacras de las que hacerse echar, se fue a Mar del Plata. Era el 31 de diciembre de 1959 y Cabral se presentó a pedir trabajo en el Hotel Hermitage.

—El portero no me quiso dejar entrar. Yo ya lo quería moler a golpes cuando salió el dueño y para evitar el escándalo me hizo entrar.

Según el recuerdo de Facundo, uno de los músicos secundarios programados para esa noche había faltado, y le ofrecieron subir en su lugar al escenario.

—Ahí me acordé de algo que decía mi madre: “Cuando no sepas qué decir, decí ‘no sé qué decir’”. Entonces subí y dije: “No sé qué hago acá, yo entré a pedir trabajo, me dieron un cuarto, comí como un animal, no hablé por teléfono porque no tengo a quién llamar...”. La gente se reía, pensaba que yo era un comediante. Vi que había respuesta, igual que con los campesinos, y empecé a contar historias. Ahí comenzó mi carrera de artista.



Después de aquel verano en Mar del Plata, Facundo decidió probar suerte en la capital. Se supone que vivió entre mendigos y prostitutas en la plaza de la estación de trenes Constitución antes de instalarse en una sórdida pensión del centro. Se supone que consiguió grabar su primer disco a fuerza de insistir: que se metió en los estudios llamados Odeón y no se fue hasta que lo escucharon. Lo cierto, en todo caso, es que no tardó en hacerse famoso. Como su futuro colega Alberto Cortez, que en un principio se hacía llamar Mr. Sucu Sucu, también Facundo Cabral grabó sus primeros sencillos a principios de los años sesenta bajo un seudónimo: El Indio Gasparino.

—El Indio Gasparino es prerrock, pretodo. Lo que hacía era música bailable, de club. Era la época de los cantores juveniles simpáticos, especialmente italianos, tipo Rita Pavone. Era la música pop del momento —recuerda el escritor y poeta argentino Miguel Grinberg, autor del libro 25 años de rock argentino (Promundo, 1992).

“Ana María Peñaloza” o “Volveré... volveré” son algunos de sus ya olvidados temas de aquella época. El mito dice que también por entonces compuso “Vuele bajo”, cuya letra hoy se canta en varios idiomas: “No crezca mi niño / no crezca jamás. / Los grandes al mundo / le hacen mucho mal. / El hombre ambiciona / cada día más / y pierde el camino / por querer volar. / Vuele bajo / porque abajo / está la verdad. / Eso es algo / que los hombres / no aprenden jamás”. En todo caso, el éxito de entonces fueron temas como “Mimi La Vedette” (“Todavía maquillada / parece una mujer / nadie puede imaginarse / que anda por los dieciséis”) y “Dale dale Federico”, una suerte de rap previo al rap donde ya aludía a la alienación de la vida laboral moderna.

—El Indio fue quien introdujo el tema de la protesta, que luego explotaron grupos como Los Beatniks —apunta el escritor y editor Juan Carlos Kreimer, autor de otro conocido libro sobre los principios del rock argentino (¡Agarrate!, Editorial Galerna, 1970).

Aquéllos eran los años de los llamados “programas ómnibus” en la televisión argentina, que ocupaban horas y horas de emisión los sábados por la tarde. El Indio Gasparino solía aparecer en el más famoso de ellos, Sábados Circulares, junto a otros artistas muy famosos de la época, como Palito Ortega o Johnny Tedesco. El escritor y periodista Pipo Lernoud, cofundador de la revista contracultural El Expreso Imaginario que se editó durante la dictadura militar de los años setenta, era poco más que un niño en aquella época, pero igual lo recuerda:

—Me gustaba mucho. De toda la canción juvenil de esa época él era un tipo aparte, con letras divertidas e inteligentes y toda una personalidad.

Su inteligencia y simpatía lo pusieron rápidamente en contacto con la efervescente escena intelectual porteña. Pese a ser un fenómeno televisivo, entró también al círculo del Instituto Di Tella, una institución que fue referente del arte y la vanguardia de aquellos años, de la que surgirían personalidades, artistas y grupos como Les Luthiers, de cuyo humor pueden oírse ecos en los cuentos y las letras de Cabral.

En 1966, Miguel Grinberg organizó la serie de conciertos llamada “Aquí, allá y en todas partes”, un espectáculo que reunió a figuras del por entonces incipiente rock argentino, como Tanguito o Moris y, claro, Facundo Cabral.

—En esos recitales presentamos los temas de su primer disco como Cabral —cuenta Grinberg—. Los cantaba una chica que se llamaba Susana Nadal porque El Indio Gasparino aún no se había desprendido de su personalidad pop. Estaba pasando de animar fiestas juveniles en hoteles de verano a ser un cantautor de cafe concert.



Cuando al fin Facundo tomó la decisión de empezar a cantar con su nombre, la fama empezó a serle esquiva.

—En un teatro rompí mi récord de falta de público: toqué para una sola persona.

Decidido a “renacer”, emprendió de nuevo un peregrinaje largo. Pasó un tiempo afuera de Argentina, primero en la Isla de Pascua y luego en Cuzco.

—En la Isla de Pascua lo único que hacía era leer a Lao Tse y a Whitman. En Cuzco, además, visitaba el burdel.

Finamente, después de ese largo viaje iniciático, regresó a los escenarios a fines de los años sesenta y compuso su canción más famosa: “No soy de aquí ni soy de allá”.

—La improvisé en un concierto pequeño que di en Uruguay. Al otro día la gente me la pedía de nuevo y yo no la sabía. Esa misma noche un periodista amigo, Jacobo Timerman, me invitó a cenar y me regaló un casete. Había grabado la función.

Facundo grabó la canción pero, poco conforme con la difusión que le daba la discográfica, decidió cambiarle la letra.

—Me acuerdo que trajo, junto con su castigada guitarra inseparable de entonces, aquella nueva letra montada sobre la misma melodía, que tanto éxito tuvo después —evoca el médico y poeta Martín Poni Micharvegas—. Todavía veo la hoja donde estaban esas palabras modificadas y a Facundo, dándoles entonación.

La letra de “No soy de aquí ni soy de allá” es casi una declaración de principios, a pesar de (o precisamente a causa de) las mutaciones que fue sufriendo con el paso del tiempo: “Me gusta el sol, Alicia y las palomas / el buen cigarro y la guitarra española (antes: Me gusta el mar y la mujer (“La milonga es campo abierto / por donde el hombre camina / más que una for*ma de canto / es una forma de vida”).

Pero el éxito ya no lo mimaba como había mimado a El Indio Gasparino, y Cabral, como buen argentino, decidió irse a París. El avión se rompió en Madrid y Facundo aprovechó para visitar el Museo del Prado. Cuando salía jura que casi lo atropella un auto que conducía el folclorista argentino Jorge Cafrune, de bastante éxito en España, que iba a cantar a uno de los programas más vistos de la televisión y lo invitó a cantar con él.

—Facundo siempre tiene encuentros mágicos con todo el mundo —ironiza Juan Carlos Kreimer—. Pero lo curioso es que en este caso es así como lo cuenta. Yo los vi unos días después de ese encuentro y los dos, Cafrune y Cabral, me corroboraron la escena.

La estadía en España se prolongó y Facundo empezó a hacerse más conocido en el extranjero que en su país. Interpretada por Alberto Cortez, el mismo Cafrune, Juliette Gréco y otros, su canción le abría las puertas de los teatros y las universidades europeas y norteamericanas.

—Creo que me venían a ver como acá iríamos a ver a un indio que toca algún instrumento raro.





Varias de sus Citas Célebres


  • "El conquistador por cuidar su conquista se convierte esclavo de lo que conquisto, es decir que jodiendo se jodio"
  • "Me declaro Anarquista, y creo en Dios..." ( Junio 2009, Santiago de Chile, Noticiero Tvn.)
  • "Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas."
  • "Bienaventurado el Mahatma Gandhi que fue el que dijo que hace casi dos mil años que estamos festejando el amor; o sea, el nacimiento de Jesús, no el de Herodes".
  • "Bienaventurado el que no cambia el sueño de su vida por el pan de cada día".
  • "Bienaventurado el que sabe que compartir un dolor es dividirlo y compartir una alegría es multiplicarla".
  • "Cada mañana es una buena noticia, cada niño que nace es una buena noticia, cada hombre justo es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor, es un soldado menos...".
  • "Doy la cara al enemigo, la espalda al buen comentario, porque el que acepta un halago empieza a ser dominado; el hombre le hace caricias al caballo pa' montarlo..."
  • "El exceso de información ya es obra de deformación".
  • "El que no está dispuesto a perderlo todo, no está preparado para ganar nada".
  • "El Señor no nos va a preguntar que hicimos con el dinero, sino qué hicimos con la alegría, inevitable para vivir".
  • "En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo".
  • "Escapa de los que compran lo que no necesitan, con dinero que no tienen, para agradar a gente que no vale la pena".
  • "Estábamos un día en Nueva York, y a la salida del teatro Lincon Center se me acercó un periodista y me espetó: “ Señor Cabral, yo estoy de acuerdo en todo lo que usted ha dicho esta noche, excepto en que Dios es siempre justo. Si Dios fuera siempre justo, usted debería tener tanta difusión, tanto éxito como Julio Iglesias.” A lo que yo le respondí: “ Claro que Dios es siempre justo. Julio Iglesias tiene más difusión, más éxito que yo puesto que necesita del dinero mucho más que yo para vivir. Yo, necesito más libertad que Julio para vivir, por eso Dios me hizo más libre."
  • "Esto confirma lo que siempre sospeché: nos queremos, por eso nos juntamos".
  • "Fui analfabeto hasta los 14 años, por eso cuando me dicen ‘no puedo’, yo les digo ‘no jodas’".
  • "La gente es todo lo vieja que quiera ser. He visto algunas muchachas con 20 años y estar totalmente envejecidas, por el contrario, conozco a una muchachita con 83 años, Teresa de Calcuta, que nos enseña a vivir todos los días."
  • "La pobreza no es una virtud, salvo que favorezca tu libertad".
  • "La sociedad humana esta tan mal por las fechorías de los malos, como por el silencio cómplice de los buenos".
  • "La vida es hambre o festín. Tú eliges".
  • "Me gusta andar pero no sigo el camino, pues lo seguro ya no tiene misterio"
  • "No canto por cantor, sino que digo por hombre".
  • "No era tan inteligente, seguro se perdió".
  • "Nunca voy con los que lloran y siempre con los que cantan. Los paisanos de mi pueblo cuando tienen un dolor, en lugar de andar llorando, cantan debajo del sol."
  • "Olvidar cosas malas, también es tener buena memoria, decía Martín Fierro. Yo digo: el olvido es una gentileza de Dios".
  • "Por el mundo caminado, he podido comprobar que el que fácilmente halaga, fácilmente insultará".
  • "¿Qué es eso de andar escondiendo lo que el Señor te dio para compartir?".
  • "Que no nos distraigan las noticias".
  • "Si amas al dinero a lo sumo llegarás a un banco, pero si amas a la vida, seguramente llegarás a Dios."
  • "Si los malos supieran lo buen negocio que es ser bueno, serían buenos, aunque sólo fuera por negocio".
  • "Siempre, con lo que tengas, se puede, se debe empezar de nuevo. Tenemos el deber de ser felices".
  • "Solo debes hacer lo que amas".
  • "Tienes un cerebro como Einstein, tienes un corazón como Jesús, tienes dos manos como la Madre Teresa, tienes una voluntad como Moises, tienes un alma como Gandhi, tienes un espíritu como Buda. Entonces, cómo puedes sentirte pobre y desdichado."
  • "Soy repetidor de Whitman, a quien amé hasta el plagio".
  • Padre: ¿De quién aprender?
Aprende del agua … ¿Por qué? Porque el agua es humilde y generosa con cualquiera. Aprende del agua que toma la forma de lo que la abriga. En el mar es ancha, angosta y rápida en el rió, apretada en la copa; si embargo, siendo blanda moldea a la piedra dura. Aprende del agua tan graciosa, que por delgada se te escapa entre los dedos.Tan graciosa como la espiga, que se somete a los caprichos del viento y se dobla hasta tocar con su punta la tierra, pero pasado el viento la espiga recupera su erguida postura, mientras que el roble por duro no se doblega y es quebrado por el viento. Se blando como el agua para que el Señor pueda moverte graciosamente en cumplimiento de tu destino.
  • Mira los lirios del campo como crecen sin trabajar ni tejer, pero Dios igual los viste; ni siquiera Salomón, lució jamás como ellos, pues si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa al fuego, el Señor la pinta bella, que no habrá de hacer contigo que fuiste hecho a semejanza de Él.
  • No te preocupes pensando que es lo que vas a comer, con que te vas a vestir. Que por cosas tan pequeñas el hombre se hace infeliz por que el Señor sabe bien que necesita tu piel anda con Él.
  • Buscar a Dios es encontrase con uno; si tienes fe, moverás al mundo.
  • Solamente lo barato se compra con el dinero.
  • Nadie puede ser esclavo y menos de señores por que amara a uno y odiara al otro a demás fuera de Dios cualquier otro es un impostor
  • Al pan lo trae la verdad y a todo lo que necesitas el mañana no interesa El traerá nueva experiencia porque a cada día le basta con su propio afán




Sus Anécdotas

  • El ahijado
El poeta indio Tagore, que bautizara "mahatma", es decir, alma grande, a Gabdhi, decía que cuando el hombre trabaja Dios lo respeta, mas cuando el hombre canta Dios lo ama. Mi madre poco antes de morir me dijo: muero contenta porque cada vez te pareces más a lo que cantas. Juan Francisco, mi ahijado, dice, a sus dos años de edad, que soy artista porque canto, y que canto para poder comprarle chocolates, que es lo más razonable que escuché sobre mi oficio.


  • Borges
Cuando le pregunté a Borges por qué no había libros suyos en su biblioteca, me dijo: porque sigo teniendo el hábito de la buena lectura. Cuando le pregunte qué le había parecido Arreola, que acababa de visitarlo, me dijo: es un verdadero caballero, me dejó dos o tres silencios. Cuando le pregunté por Cien años de soledad, que le habían leído, me dijo: los primeros cincuenta años son memorables... Al verme asombrado por su presencia en mi concierto, Ray Bradbury me dijo: me asombra que se asombre de encontrar un Bradbury viniendo de un país que tiene un Borges que es asombroso.


  • El viejo Tarahumara, el campesino chino
Pregunté a un viejo Tarahumara por qué no usaban armas para defenderse de los cuatreros, y me dijo: Si las armas fuesen necesarias, habríamos nacido con ellas. Me dijo un campesino chino: Si quieres ser felíz un día emborrachate, si quieres ser felíz una semana cásate, si quieres ser felíz toda la vida se jardinero.


  • El maestro Rubinstein
En el Campo di Fiore, en el trastevere romano lo encontré, dándole migajas a las palomas. Le pregunté: ¿Usted es el que yo creo? y me dijo: Yo soy el que tú quieras. Le pregunté: ¿Usted es el maestro? Y me dijo: No, maestro es el que te puso delante de mi y a mi delante de ti. Yo soy Arthur Rubinstein.


  • El regalo de la libertad
Cuando me fui de mi casa, niño aún, mi madre me acompañó a la estación, y cuando subí al tren me dijo: Este es el segundo y último regalo que puedo hacerte, el primero fue darte la vida, el segundo la libertad para vivirla. La oración dilecta de mi madre decía: Señor, te pido perdón por mis pecados, ante todo por haber peregrinado a tus muchos santuarios, olvidando que estás presente en todas partes. En segundo lugar, te pido perdón por haber implorado tantas veces tu ayuda, olvidando que mi bienestar te preocupa más a ti que a mi. Y por último te pido perdón por estar aquí pidiéndote que me perdones, cuando mi corazón sabe que mis pecados son perdonados antes que los cometa, ¡ tanta es tú misericordia amado Señor!.


  • La mayoría es buena gente
Alguna vez me preguntó mi madre: ¿cuándo vas a dejar de pelear para comenzar a vivir?, ¡porque no se pueden hacer las dos cosas a la vez!. Mi madre creía que el día del Juicio Final el Señor no nos juzgará uno por uno -ardua tarea- sino el promedio, y si juzga el promedio estamos salvados porque la mayoría es buena gente. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso -una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que construyen la vida-. Diría mi madre: Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio.





Discografía

La siguiente es una lista incompleta de su extensa discografía
  • El Carnaval Del Mundo,
  • Ferrocabral (1984, Universal music) en vivo.
  • Pateando nachos; en vivo en Estadio Chico, de Quilmes (1984)
  • Cabralgando, en vivo (1985)
  • Entre Dios y el Diablo (1986)
  • Hombre de siempre...
  • El Profesta de Gbrhan
  • Gracias a la vida
  • Sentires
  • Reflexiones
  • Este es un nuevo día
  • El oficio de cantor
  • Secreto
  • Recuerdos de oro
  • ?Poca de oro
  • Mi Vida con Waldo de los Rios,
  • El Mundo Estaba Tranquilo Cuando Yo Nací,
  • No estás deprimido, estás distraído (2005, Audiolibro)
  • Cantar sólo cantar / Cabral sólo Cabral, volúmenes 1 y 2 (2006)
Con Alberto Cortez

  • Lo Cortez no quita lo Cabral, Vol. 1 en vivo(1994)
  • Lo Cortez no quita lo Cabral, Vol. 2 en vivo (1995)
  • Cortezías y Cabralidades - Vol I y II (1998)





Obra literaria



De su obra literaria, Cabral mencionó en alguna ocasión que había escrito alrededor de 22 libros "sin títulos y sin autor" que eran considerados por su autor como textos manuscritos que se editaban y se imprimían, de los cuales existen traducciones en chino o japonés. Por ello, la siguiente es una lista incompleta de sus obras en el campo literario.
  • Paraíso a la deriva
  • Conversaciones con Facundo Cabral
  • Mi Abuela y yo
  • Salmos
  • Borges y yo
  • Ayer soñé que podía y hoy puedo
  • Cuaderno de Facundo
  • No estás deprimido, estás distraído.
  • Los papeles de Cabral







Algunos videos




































Este es, por lejos, el mejor texto que alguien haya podido crear para leer o escuchar cuando uno está triste. Por favor léanlo despacio, disfrutenlo






No estás deprimido, estás distraído …

…Distraído de la vida que te puebla,

Distraído de la vida que te rodea,

Delfines, bosques, mares, montañas, ríos

• No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano, cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones. Además, no es tan malo vivir solo. Yo lo paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad me conozco...... algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el Éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los noventa, sólo por citar dos casos conocidos.
• No estás deprimido, estás distraído. Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un sólo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada.

Además, la vida no te quita cosas: te libera de cosas... te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones.
No perdiste a nadie: El que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.

No hay muerte... hay mudanza.

Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel,
Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser, será y, llegará naturalmente.
No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban tres o cuatro meses de vida.

• Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás.

Recuerda : "Amarás al prójimo como a ti mismo". Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición.

Además, la felicidad no es un derecho,
Sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio.
Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir,
Mandó a matar a seis millones de hermanos judíos.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas:
Si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)... y si le ganas, serás más humilde, más agradecido... por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la
Vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.

• No estás deprimido, estás desocupado.
Ayuda al niño que te necesita, ese niño que será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas.
Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.

Da sin medida y te darán sin medida.

Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.
Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas.

• El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso.

Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?.

Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él. Si Él tuviera una cartera, tu foto estaría dentro de ella. El te manda flores cada primavera. Él te manda un amanecer cada mañana. Cada vez que tú quieres hablar, Él te escucha, El puede vivir en cualquier parte del
Universo, pero Él escogió tu corazón. Enfréntalo, amigo, ¡Él está loco por ti!

Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero él sí prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas, y luz para el camino.

"Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír”







Termino este post triste con esta frase que rescato de sus enseñanzas y aun hoy me conmueve:



"... De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió simplemente, se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón...."


FACUNDO CABRAL.-




A 11 de 12 Frikiusers les gustó este post.
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ensucorcel
09-jul-2011, 16:57
Excelente tu post, amigo.
Y Facundo Cabral no murió, él seguirá viviendo por siempre en nosotros,
Que lo queremos.
 
picadillo
09-jul-2011, 17:07
Lo pongo ahi con los demas marcadores para ir leyendo de a poco ^
 
Barricade
09-jul-2011, 17:43
Citar:
picadillo
Hoy, 19:07

Lo pongo ahi con los demas marcadores para ir leyendo de a poco ^
Jaja, tal cual!
 
malgaras
09-jul-2011, 18:25
Solo se nos adelanto en el camino como el decia, desde siempre segui a Facundo, este senor me enseno muchisimo y me hiso lo que soy ahora...

Gracias Facundo Cabral por darnos tanto!!!!
 
Cancer
09-jul-2011, 21:19
Con lagrimas en los ojos, Facundo te nos adelantaste, siempre te vamos a llevar en el corazón. QEPD
 
Tabitha
10-jul-2011, 01:43
Http://imageshack.us/photo/my-images/17/zambral.jpg/
Discusión cerrada

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cabral, facundo, genio, groso, homenaje, megapost
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