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19-may-2011, 12:33
Avatar de Guerrilla
Friki
 
Se registró el: mayo-2011
Localización: La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.

Aprende a observar el cielo [Interactivo]

Aprende a observar el cielo


La magnitud de las estrellas


Seguro que alguna vez has oído hablar de la magnitud de las estrellas. Unas tienen una magnitud pequeña y otras más grande. Incluso las hay que tienen una magnitud negativa. ¿Qué es la magnitud y qué mide?

Con el término “magnitud” nos referimos al brillo de una estrella. Este término viene de antiguo. En el siglo II a.C., uno de los primeros astrónomos, el griego Hiparco hizo un catálogo de las estrellas del cielo. Entonces sólo pudo tomar nota de las que veía a simple vista, unas 1000 estrellas. Las agrupó en categorías según su brillo, y a estas categorías las llamó magnitudes. A la primera categoría, magnitud 1, le asignó las estrellas más brillantes. Las menos brillantes, las que apenas podían distinguir a simple vista, pertenecían a la sexta categoría, a la magnitud 6. Por eso, cuanto menor sea la magnitud más brillante será la estrella.




Con el avance de la ciencia hemos podido medir “de verdad” la intensidad de las estrellas y hemos visto que los griegos hicieron un buen trabajo en su clasificación, porque la diferencia de un grupo a otro se resume en un número: 2,5. Una estrella con una magnitud 1 será 2,5 veces más brillante que una estrella de magnitud 2. Y ésta a su vez será 2,5 más brillante que una de magnitud 3 (y así sucesivamente). Si tiramos de las matemáticas, podremos ver que una estrella de magnitud 1 será 100 veces más brillante que una de magnitud 6.

Con la aparición de los telescopios hemos sido capaces de ver estrellas que ni si quiera sabíamos que estaban allí. Es decir, alcanzamos a ver estrellas cuya magnitud está por encima de 6. Por eso se ha aumentado el número de magnitudes.




Vega brilla más que el resto de estrellas de magnitud 1. Por eso tiene una magnitud 0. Hay otras estrellas, como Sirio, que brillan más que Vega. O planetas, como Venus, Saturno o Júpiter, que brillan aún más. Por eso tienen magnitudes inferiores al cero, es decir, magnitudes negativas. Y la precisión de nuestros sistemas de medición nos permiten abandonar los valores absolutos y utilizar decimales en la asignación de magnitudes. Por ejemplo, Sirio tiene una magnitud de -1,4, Marte a veces alcanza la magnitud de -2,8. Venus llega a la magnitud -4,4. Y la Luna tiene una magnitud de -12,6. Y el cuerpo más brillante del cielo tiene una magnitud de -26,8. ¿Sabes cuál es? Efectivamente, nuestro Sol.

A simple vista no podemos ver estrellas con una magnitud mayor de 6. Así que para ver Plutón, por ejemplo, que tiene una magnitud 14, necesitamos un telescopio. Con los telescopios amateurs podemos llegar a ver objetos de magnitud 16-18. Los telescopios profesionales que hay en la Tierra detectan estrellas de magnitud 25-27. Y los que están orbitando alrededor nuestra, como es el caso del Hubble, llegan a ver estrellas de magnitud 30.

En la actualidad distinguimos entre dos tipos de magnitudes: la real y la aparente. Del mismo modo que vemos más brillante la luz de una linterna situada a escasos centímetros de nuestra cara que un faro marino en el horizonte, las estrellas más próximas a nosotros parecen más brillantes que las lejanas, aunque éstas últimas sean más luminosas. Este efecto lo medimos con la magnitud aparente, que nos indica cómo vemos de brillante una estrella desde la superficie de nuestro planeta. Si fuésemos capaces de colocar todas las estrellas a la misma distancia y medir su brillo, tendríamos sus magnitudes reales.




Como es imposible alinearlas todas, los científicos estudian cómo sería el brillo de una estrella si la colocásemos a una distancia determinada (10 parsecs, o lo que es lo mismo, unos 32,6 años luz). Así establecen el valor de la magnitud real de las estrellas. Por ejemplo, el Sol que tiene una magnitud aparente de -26,8 ha dado una magnitud real de 4,83. Es decir, que no es de las más brillantes del cielo.


Desafíos lunares: Volcanes y Mare Humboldtianum


Digo desafíos porque las regiones del limbo de la Luna son todo un reto. Os voy a presentar unas fotos de la Luna que hicimos durante la fase Llena, justo unas horas después de que ocurriese. La región del limbo Este comenzaba a menguar sutilmente (en este caso debido a la libración en latitud Norte) lo hizo en el sector Norte donde reina el Mare Humboldtianum y los cráteres Endymion-Gauss (aquí el teminador y el limbo casi coincidían).




Pero claro, luego te pones te pones y como a una le gusta la Luna más que aun tonto, pues me puse a trastear. Empecé a buscar en las regiones de libración los accidentes que "asomaban" en relieve y que pocas veces se ven. Y claro, flipé como siempre.

El relieve es fabuloso, las sombras favorecen las formas en alturas y profundidades. En condiciones de iluminación alta desaparecen dejando sólo la textura lechosa de grises variados, que es agnífica para estudiar la geología lunar: permite diferenciar los terrenos de basaltos y anortositas, las manchas de piroclastos, etc. Pero como la luz era muy rasante, el relieve se marcaba sólo en las partes más altas de los cráteres.

El Mare Humboldtianum destacaba espectacularmente, asomando la parte occidental y la cuenca multianillo que lo rodea, son dos anillos concéntricos a éste: el interior llamado (no oficialmente) "Bishop Mountains" y el exterior "Andes Mountains". Nunca antes los había visto con tanta claridad.




Pero qué tiene la Luna que engancha! No puedo evitarlo. Cada vez que me pongo a observarla, una cosa me lleva a la otra. Me puse a estudiar las imagenes para seguir sacando información. Lo primero que me llamó la atención fue el cráter Atlas, que se ve junto a Endymion (cráter de fondo muy oscuro junto al Mare Humboldtianum). Me llamó la atención su geología. En su interior aparecían dos manchas negras muy bien definidas. Si el terminador pasara por encima de él sólo veríamos el relieve, pero como la luz llega más vertical sólo se aprecian las tonalidades.

Ya conocía la historia del cráter Alphonsus que también muestra estas manchas, y tras consutlar los mapas geológicos (Lac 27) y los de la sonda Clementine, pude comprobar que se trataba del mismo fenómeno: son piroclastos expulsados y depositados por alguna eyección de material volcánico relacionado con las grietas del fondo del cráter.




Pero entonces se me ocurrió que podría hacer otra cosa para obtener más información de las imagenes obtenidas aquella noche. ¿Quién me iba a decir que estas imagenes darían para tanto? Aún recuerdo que, cuando nos quisimos dar cuenta, esa noche tuvimos que retirar todo el equipo corriendo porque la humedad estaba al 100%. ¡Estaba todo chorreando!

Pues lo que os iba a contar. Estas imagenes de limbos lunares son muy gratificantes porque gracias al maravilloso software astronómico podemos "viajar" a esas regiones lunares y "verlas" como si estuviéramos encima de ellas. Pero no con mapas sino con nuestras fotografías reales, realizadas desde la Tierra y con nuestros modestos medios.

Así, el resultado de todo esto se resume en estas imagenes que os paso: La región del Mare Humboldtianum y La región del Mare Crisium.




Aquí se aprecia muy bien la cuenca multianillo del Mare Humboldtianum, con ambas cordilleras y múltiples cráteres visibles gracias al relieve. La visión inferior es la perspectiva de la que os hablaba: con la aplicación Lunar Terminator Visualization Tool (LTVT) literalmente podemos ver el mar desde arriba.

El Mare Crisium, la bella "Lágrima del Este" como me gusta llamarlo, es una buena manera de "recordar" que ese es el limbo Este. Por lo menos ahora, porque antes estaban invertidos los limbos y algunos mapas aún lo muestran así.




Sabías que el Mare Crisium es, en realidad, un mar ovalado? No lo vemos así por la perspectiva. Cuando lo observamos desde la Tierra parece circular porque está muy cerca del limbo y los objetos se distorsionan "estrechandose". Con el proceso de perspectiva del LTVT lo vemos como es en realidad: un óvalo lleno de cráteres en su borde Este.
Lo podéis ver en la imagen de la izquierda.


Y para acabar (que no quiero cansaros) os hablaré de Atlas, el cráter que muestra las dos manchas oscuras de piroclastos y del que parece que hay relación con fenómenos transitorios lunares (como en Alphonsus). Quizá estos fenomenos esten relacionados con la expulsión de algún tipo de materia o gas del interior de esas grietas. En este cráter hay depósitos eyectados de material piroclástico depositado en el fondo. Es fácil reconocerlos porque parece que han "manchado" el fondo.

He recopilado información sobre él y he añadido a nuestra imagen otras de la Clementine, así como un detalle del mapa Lac 27 donde aparece el cráter. También podéis ver las manchas que comentaba antes.




Las Constelaciones


Cuando nuestros antepasados miraban el cielo veían miles de estrellas. De hecho, como no sufrían los efectos de la contaminación lumínica, veían muchas más estrellas que nosotros. Así pues, ¿cómo ordenar ese caos lumínico que poblaba el cielo nocturno?

Con algo de imaginación, empezaron a asociar las estrellas más brillantes, moldeando patrones y formas. Así, en los tiempos de los Griegos y los Romanos se conocían 48 constelaciones.




Con el avance de la ciencia, los astrónomos de los siglos XVII al XIX estudiaron las constelaciones y modificaron algunos de los viejos modelos, terminando con un catálogo de 50 constelaciones.

No fue hasta principios del siglo XX cuando la Unión Astronómica Internacional agregó otras 38 constelaciones a las ya existentes, con lo que el número de constelaciones ascendió hasta las 88 que conocemos en la actualidad.

Cómo reconocer las constelaciones? Encontraréis un pequeño tutorial que os ayudará a identificar las estrellas más importantes de cada constelación. A partir de ellas seréis capaces de identificarlas y comprender mejor el cielo nocturno.

Tened en cuenta que las constelaciones giran a lo largo del año. Así, dependiendo de cuándo miréis al cielo (mes, estación del año, hora, etc.), será posible que la constelación haya variado su posición, respecto al modelo del tutorial.


La Constelación del Cisne




La constelación del Cisne debe su nombre a la mitología griega. Como ocurre con otras constelaciones, hay varias leyendas para explicar su nombre. Una de ellas asegura que Zeus se enamoró de la mujer del rey de Esparta. Para poseerla se convirtió en Cisne y la visitó en su noche de bodas. Fruto de este encuentro nacieron Pollux y Castor (las estrellas que se encuentran en las cabezas de los gemelos de la constelación de Géminis).

Otra versión habla de Cygnus, el hijo de Poseidón, el rey del mar. Cuando nació tuvo problemas y le abandonaron en una orilla para que muriese. Pero un cisne lo acogió y lo llevó volando al interior, donde terminó siendo rey de Colonae, una ciudad situada al norte de Troya.

Cygnus partició en la defensa de Troya frente a los ataques de Aquiles. De hecho, en una de estas luchas, Aquiles terminó con su vida. Poseidón recogió el cuerpo de su hijo y lo convirtió en cisne, reservándole un lugar en el firmamento.

A pesar de todas estas historias, los griegos simplemente la llamaron Pájaro. No fue hasta la época de los romanos cuando cambió definitivamente su nombre por Cygnus (Cisne). Y los árabes la conocían como la constelación de la Gallina.

Por su forma, a la esta constelación también se la conoce como la Cruz del Norte.


La Tetera en la constelación de Sagitario




La constelación de Sagitario señala el centro de nuestra galaxia. Es una zona muy rica en estrellas, cúmulos y otros cuerpos brillantes. Quizás por eso, en la antiguedad contaban con el número suficiente de estrellas como para ver un gran centauro cazando con su arco. Y es que los griegos eran muy dados a buscar en el cielo elementos que les resultasen familiares, ya fuesen de su uso cotidiano como de la mitología en la que se basaba su religión.

Obviamente, nosotros no podemos decir que estemos familiarizados con los centauros o que nos los encontremos en nuestra vida cotidiana. Por eso, nos resulta más fácil identificar la dirección del centro de la galaxia a través de un grupo de estrellas, lo suficuentemente brillantes, que se pueden ver incluso desde la gran ciudad. Es la Tetera.


La Constelación del Águila




El nombre de esta constelación se la debemos a los Griegos. Contaban entonces que Zeus buscaba a un joven para que le sirviese sus copas del famoso néctar de los dioses. No valía cualquier joven para desempeñar este trabajo. Debía estar a la altura de tan rico manjar. Así pues, Zeus llamó Aquila, su águila predilecta, y le encargó un trabajo:

- Baja al mundo de los mortales y busca al joven más bello de todos.

Aquila emprendió el vuelo y buscó sin descanso al candidato perfecto para su jefe. Un día se topó con Ganímedes, el joven más apuesto de todos los mortales. Sin pensarlo dos veces, lo cogió con sus garras y lo llevó volando al Monte Olimpo, a la residencia de Zeus.

El dios supremo quedó tan satisfecho con el trabajo de Aquila que le reservó un sitio en el firmamento.

Otra versión dice que Aquila se ganó un espacio en el "paseo de la fama" de los griegos por ayudar a Zeus en la guerra contra los Titanes. El valor de Aquila quedó demostrado cuando arremetió una y otra vez contra los gigantes para defender a Zeus.


Las coordenadas celestes


Cuando nos vamos de viaje solemos utilizar un GPS para que nos guíe hasta nuestro destino. Todos funcionan igual: les indicamos el país, la provincia, la localidad, la calle y el número. De repente el dispositivo, como por arte de magia, localiza nuestra ubicación y, a partir de ahí, calcula la ruta hasta el destino.




Unque el GPS muestra un mapa en la pantalla y una serie de indicaciones, en realidad trabaja con coordenadas geográficas. Gracias a la señal que emiten los satélites y al tiempo que tarda en recibirlas, calcula nuestra posición. Luego, utiliza su base de datos para ver las coordenadas del destino y, a partir de ahí, calcula la ruta del viaje.

Las coordenadas geográficas utilizan la latitud y la longitud para determinar la ubicación de cualquier punto de la superficie de la Tierra. Cada localidad, calle o número tiene unas coordenadas únicas y gracias a ellas los GPS localizan los destinos que les marcamos.

Cuando miramos al cielo tenemos la misma sensación que nuestros antepasados. Las estrellas son tan pequeñas y están tan lejos de nosotros que parecen pegadas al cielo. De hecho, durante milenios el ser humano creyó que la Tierra se encontraba en el centro de una gran esfera en cuya superficie estaban las estrellas. Era la Esfera Celeste.




Si las coordenadas geográficas funcionan tan bien para localizar cualquier punto de la Tierra, ¿por qué no utilizar un sistema parecido para determinar la posición de esas estrellas que estaban en la esfera celeste?

Como sabéis las coordenadas geográficas tienen dos componentes: latitud y longitud. La latitud corta a la Tierra en rebanadas horizontales y se mide en grados, ya que tiene en cuenta el ángulo que forma el punto deseado de la superficie con el ecuador.

La longitud corta a la Tierra en “gajos de naranja”. Son líneas que parten de un polo y van hasta el otro recorriendo la superficie de la Tierra. De hecho, determinan las franjas horarias que utilizamos en las distintas partes del planeta. Se mide en horas, minutos y segundos.




La latitud son las líneas horizontales. La longitud son las líneas verticales que unen los dos polos.


Este sistema de medición ha funcionado muy bien durante muchos siglos. Entonces, ¿por qué no utilizar algo semejante con la esfera celeste?

El primer problema lo tenemos con la ubicación de los “polos” en la esfera celeste. En la Tierra tenemos claro que el planeta gira alrededor de un eje imaginario que pasa por los dos polos (norte y sur) pero, ¿y el cielo?

A lo largo de los siglos nuestros antepasados dedicaron mucho tiempo a la observación de las estrellas. Tomaron nota del movimiento del firmamento y detectaron que, desde el hemisferio norte, todas las estrellas giraban alrededor de una que permanecía fija en el cielo: la estrella polar. Así pues, esta estrella se convirtió en la candidata perfecta a “polo norte celeste”.

Entonces pensaban que la Tierra se encontraba en el centro de esa gran esfera celeste. Así pues trazaron una línea que, partiendo de la estrella polar, pasó por el centro de la Tierra y, atravesándola, alcanzó de nuevo a la esfera celeste en un punto. Éste sería el polo sur celeste.




La estrella polar representa el polo norte de las coordenadas celestes.


Así pues, las coordenadas celestes tenían su polo norte (la estrella polar) y su polo sur. Ya estaba todo listo para aplicar el sistema de coordenadas. A la longitud la llamaron Ascensión Recta y a la latitud, Declinación.

La declinación también se mide en grados y la ascensión recta en horas, minutos y segundos.


Tipos de telescopios


El telescopio lo inventó Galileo Galilei hace 400 años. Este genio de la ciencia quería apreciar los detalles de la superficie lunar y se le ocurrió construir unas “gafas” especiales. Gracias a sus conocimientos de óptica, tomó un tubo de cobre y le aplicó dos lentes. Estas lentes tenían una curvatura determinada que concentraban la luz que entraba por el extremo superior en un punto del extremo inferior. Así, consiguió ver los cráteres de la Luna, descubrir cuatro lunas de Júpiter y tirar por tierra la teoría geocentrista que persistía hasta la fecha.




Según esta teoría, el centro del universo era la Tierra y todo giraba a su alrededor (Sol, Luna, planetas, estrellas, etc.). Cuando Galileo utilizó su telescopio para mirar a Júpiter y descubrió cuatro lunas dando vueltas a su alrededor, se dio cuenta de que la teoría tenía algún fallo: estos cuatro objetos celestes no giraban alrededor de la Tierra. El revuelo que se montó cuando lo hizo público fue impresionante. Hasta la Iglesia tomó cartas en el asunto tratando de negar la nueva evidencia, llegando incluso la Inquisición a juzgar al científico por herejía.

Pero todo eso forma parte ya de la Historia. Vamos a centrarnos en lo que nos importa ahora: el invento de Galileo. Este primer telescopio utilizó lentes para ver los astros. Por medio de la refracción en dichas lentes, concentraba la luz que entraba por la apertura superior del telescopio en una lente ubicada en la parte inferior (llamada ocular). En esta segunda lente se formaba la imagen que veía el científico.




Este tipo de telescopio se llama Refractor porque utiliza la refracción de la luz para formar las imágenes. Hoy en día se siguen construyendo telescopios de este tipo. Obviamente los materiales han cambiado y mejorado, con lo que se ha optimizado el peso y mejorado sus prestaciones.

Los telescopios refractores ofrecen una calidad de imagen muy buena y sonr más ligeros que otros telescopios de características parecidas pertenecientes a otras familias. Tienen un cuerpo y una montura singular. El cuerpo del telescopio es el tubo donde se encuentran las lentes (la parte principal del telescopio) y la montura es el trípode sobre el que se coloca el cuerpo.

Los telescopios refractores tienen un cuerpo muy largo y utilizan una montura grande. Como el ocular queda en el extremo inferior del telescopio y el astrónomo ha de tener el ocular a la altura de los ojos, la montura debe ser lo suficientemente grande elevar el telescopio a la altura adecuada.


En el año 1671, Isaac Newton mejoró el telescopio e ideó una nueva forma de concentrar la luz en el ocular. En vez de lentes utilizó dos espejos. El espejo primario, el más grande los dos, lo colocó en la base del telescopio y el espejo secundario, mucho más pequeño, lo montó en la apertura superior. Así, la luz entraba en el tubo del telescopio e incidía en el espejo primario. Su forma cóncava dirigía los rayos de luz hacia el espejo secundario que, al estar inclinado, conducía la luz hacia el ocular, que estaba montado perpendicularmente en un lateral del tubo.






Como este tipo de telescopios utiliza espejos para reflejar la luz, se llaman Reflectores. También se les conoce como Newtonianos, en honor a su inventor.


Los telescopios reflectores son ideales para los astrónomos nóveles por su excelente relación calidad-precio. Son más ligeros que los refractores y además, su tubo es más corto. Otra ventaja es que, como suelen tener una abertura mayor (la abertura es el diámetro del tubo por donde entran los rayos lumínicos) captan más luz.

Estos telescopios son más delicados que los refractores ya que un golpe puede hacer que se mueva el espejo primario y se desajuste. (Cuando un telescopio se desajusta se dice que está descolimado.) El proceso de colimación (es decir, lo que hay que hacer para volver a ajustarlo) no es trivial y necesitarás la ayuda de astrónomos con experiencia o, en el peor de los casos, hasta es posible que tengas que enviarlo al fabricante para que lo arregle.

Además, el hecho de que vaya abierto en su extremo superior permite que entre polvo y, con el tiempo, será necesario limpiar sus espejos para que no se vean mermadas las propiedades del telescopio.

Dentro de esta familia tenemos los telescopios Dobsonianos. Este telescopio debe su nombre a su inventor, John Lowry Dobson. Este astrónomo quiso acercar la belleza de las estrellas a sus vecinos y modificó ligeramente el modelo de Newton. Montó el telescopio sobre una base de madera y utilizó una serie de varillas para fijar la posición de los dos espejos (el principal y el secundario). La base de madera la colocó sobre un carro para mover el telescopio de un lado a otro y acercarlo a la gente para que disfrutasen del espectáculo nocturno. El sistema que utilizó para la fabricación de este telescopio fue tan sencillo que hoy son muchos los aficionados que optan por seguirlo y fabricarse su propio telescopio. Así consiguen un buen telescopio a un módico precio.




El tercer tipo de telescopios (porque recordemos que los Dobsonianos son telescopios reflectores) son los Catadióptricos, también llamados Compuestos. Estos telescopios se desarrollaron en los años 30 en un intento de unificar lo mejor de las dos familias anteriores. Como resultado se obtuvo un telescopio compuesto de lentes y espejos.

La luz entra por la abertura superior del tubo, donde se encuentra con una lente correctora. Luego incide en el espejo primario y de ahí la luz pasa al espejo secundario que, en vez de reflejar la luz en perpendicular hasta el ocular (como ocurre en los newtonianos), la refleja de nuevo hacia abajo, al centro del espejo primario, donde hay una apertura por donde la luz llega al ocular. Como ya habrás supuesto, en estos telescopios el ocular se encuentra en el extremo posterior.

Según el tipo de corrección que se hace de la luz, estos telescopios pueden ser Schmidt-Cassegrain o Maksutov-Cassegrain.

La gran ventaja de esta configuración es que permite construir telescopios con una apertura muy grande y una gran distancia focal, a la vez que se conserva un tamaño reducido.




La fabricación de estos telescopios es más compleja que los de las familias anteriores. Por esta razón suelen ser más caros y más pesados. Además, al incorporar espejos son sensibles a los golpes y se pueden descolimar. En estos casos, lo mejor será enviarlo al fabricante para que lo repare.

Otro elemento fundamental del telescopio es la montura. Podemos gastarnos un dineral en el tubo pero, si no compramos la montura adecuada, tendremos un armatoste inservible.


La montura


De nada nos sirve gastarnos miles de euros en el mejor telescopio del mercado si luego no contamos con un buen sistema de apoyo. Este sistema debe ser estable, robusto y debe permitir el movimiento del telescopio cuando queramos apuntar a algún objeto celeste en particular.

Si alguna vez ha visto un telescopio habrá notado que el tubo está apoyado sobre un trípode. Hay trípodes de distintos tamaños, materiales y acabados pero, por lo general, tiene tres patas telescópicas de acero aluminio o madera, gomas en las puntas para evitar que las vibraciones del suelo lleguen al tubo del telescopio y suelen incorporar una bandeja para que el astrónomo coloque los oculares que utilizará durante la observación




En la parte superior, en la base donde se unen las patas, tienen un nivel de burbuja. El astrónomo ajustará la longitud de cada pata hasta que el nivel indique que la base está nivelada horizontalmente.

Los trípodes buenos son pesados. Así se evita que el telescopio se mueva si alguien lo golpea en un descuido. Yo tengo un pequeño Meade ETX-70. Su reducido tamaño lo convierte en un telescopio ideal para echarlo a la espalda y salir al campo a observar. Es muy manejable y claro, el hecho de que sea tan ligero hace que el trípode sea de aluminio y de una calidad baja. En más de una ocasión, alguien le ha dado un golpe durante una observación y ha movido el telescopio. Al moverlo, el telescopio pierde la referencia del cielo y se desajusta. En estos casos, me toca desmontar el telescopio de la base, volver a comprobar el estado del nivel, montar de nuevo el telescopio y empezar desde cero con el proceso de alineación. Un incordio, os lo aseguro.




Entre el trípode y el tubo del telescopio se encuentra la montura. Es el mecanismo que mueve el telescopio de forma controlada. Generalmente, cuando nos referimos a la montura también incluimos al trípode. Cuando acudas a una observación no te sorprenda escuchar que la gente habla del telescopio por un lado y de la montura por el otro, cuando en realidad estarán refiriéndose al tubo del telescopio por un lado y al trípode y la montura por el otro.

Si has leído el artículo sobre las coordenadas celestes sabrás que en la esfera celeste se utiliza un sistema similar al terrestre. El polo norte de estas coordenadas es la estrella polar (en realidad es un punto muy cercano a ella, pero podemos suponer que es la misma estrella) y todo el firmamento gira a su alrededor




A montura del telescopio es la encargada de mover, de forma suave, el tubo para que el observador siga el movimiento de los objetos celestes en el firmamento. Según el sistema de coordenadas que utilice, tendremos dos tipos de monturas: la Ecuatorial y la Altazimutal.

La montura ecuatorial necesita cierta preparación previa a la observación. A este proceso se le conoce como Alineación. Hay que buscar la estrella polar a través de un pequeño visor que tiene la montura. Una vez localizada, se fija la montura y se coloca el tubo del telescopio en su base.

Los telescopios amateurs incorporan monturas ecuatoriales manuales. El observador utiliza unas manecillas para mover los dos ejes de desplazamiento del telescopio. Si el telescopio se ha alineado correctamente, bastará con manipular una de ellas para seguir el movimiento del objeto deseado en el firmamento.

También hay monturas motorizadas que cuentan con un sistema llamado GoTo. Controlado por un ordenador, el motor de la montura mueve el telescopio automáticamente siguiendo el movimiento de los cuerpos celestes y localizándolos en el cielo.

La alineación de estas monturas es algo más compleja que la de las monturas manuales. Después de haber localizado la estrella polar y fijada la posición de la montura, el sistema GoTo nos pedirá que le indiquemos la fecha, la hora y la ubicación geográfica del lugar de observación.



Las monturas motorizadas son más caras que las manuales pero resultan muy cómodas para el observador.

Hay otro tipo de monturas llamadas Altazimutales que utilizan un sistema de coordenadas basadas en el observador. Los dos ejes de este sistema son el azimut o eje horizontal, y la altura o eje vertical. Ambos ejes se miden en grados.

A primera vista podría parecernos que este sistema de coordenadas no es tan fiable con el ecuatorial, porque las coordenadas dependerán de la posición del usuario. Debido a la rotación de la Tierra, todos los cuerpos celestes estarán cambiando constantemente sus coordenadas altazimutales.

Las monturas de este tipo suelen incorporar un sistema de guiado GoTo como el descrito para las monturas ecuatoriales. La alineación es similar a ella con la salvedad de que, al trabajar con un eje horizontal respecto a la posición del observador, se debe iniciar el proceso de alineación con la montura apuntando al norte y en posición horizontal (en vez de inclinada hacia la estrella polar). A partir de aquí, todo es igual. Introducimos la fecha, hora y ubicación y el ordenador de la montura mostrará un par de estrellas brillantes y utilizando los controles de movimiento del telescopio, ajustaremos su posición en el ocular.




Algunas monturas incorporan un GPS (o admiten que se les incorpore uno). En ellas no es necesario introducir nila fecha, ni la hora ni la ubicación, con lo que se facilita algo el proceso de alineación.



Bueno frikifriends eso fue todo,una breve explicasion de como podemos aprender a ver las estrellas saludos


A 12 de 13 Frikiusers les gustó este post.
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batukes
19-may-2011, 12:50
Alto informe guerrilla
 
Kanji
19-may-2011, 14:29
Ah la mierda... no leí un carajo pero no terminaba más el informe.. así que te dejo ME GUSTA jajaj
 
impurelord
19-may-2011, 14:30
Citar:
Kanji
Hoy, 13:29

Ah la mierda... no leí un carajo pero no terminaba más el informe.. así que te dejo ME GUSTA jajaj
Idem Amigo Kanji !
 
Guerrilla
19-may-2011, 21:47
Citar:
Desmotivador
Hoy, 22:01

Esto es... FRIKI???

Dejen de hacer copy paste de wikipedia x el amor de dios, no vengo aca a aprender, vengo a sorprenderme de las cosas frikis del internet y la vida
FRIKI = LO MEJOR Y LO PEOR DE INTERNET

Vos elegis a que post quieres ingresar.
 
Nicolaide
20-may-2011, 19:44
Muy bueno parece che... peerooo....


Discusión cerrada

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aprender, magnitud de estrellas, sobre el cielo
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