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18-sep-2010, 01:22
Avatar de XCxHxAX
Friki
 
Se registró el: marzo-2010

Leyendas Urbanas Parte 1

Hola todos los frikis les traigo unas leyendas urbanas muy conocidas sobre cosas paranormales que les van a gustar mucho y quiero que ustedes pongan tambien historias que no esten en este post en sus comentarios para que esten muchas mas

El Familiar
Los patrones de los ingenios, para hacerse más ricos, para tener más suerte y abundancia, realizan un contrato con el Familiar, que es el diablo. Cada año le ofrecen un peón de los que llegan a la cosecha, para que se lo coma.
En las grandes fábricas suelen ocurrir accidentes particularmente en la caldera y el trapiche y, cuando muere un hombre, se dice que el familiar "ya se ha hecho la víctima" (si muere más de uno es porque está hambriento). El año será de mayor provecho para el dueño del ingenio cuantos más peones coma el Familiar.
Esto explicaría el hecho de que en los ingenios más famosos de Jujuy, Salta y Tucumán desaparecieran peones todos los años y nunca se supiera que había sido de ellos.

Los dueños tenían en la fábrica un cuarto oculto donde vivía el Familiar. Allí enviaban a la gente a buscar herramientas; pero ninguno de los que entraba volvía a salir. Los hombres que conocen de estas cosas son precavidos; llevan una cruz grande colgada en el pecho, un rosario en el cuerpo y un puñal en la cintura. Si les sale el Familiar a querer comerlos, le hacen frente y pelean. Pueden quedar lastimados, con la cara y las manos arañadas y la ropa rota, pero se salvarán gracias a la cruz y al rosario; si el hombre no puede pelear con su facón, entonces será devorado. En los casos en que el peón sobrevive, los patrones les pagan fuertes sumas de dinero para que no avise a nadie y se vaya.
Este ser diabólico aparece como un perro enorme, feroz, siempre al acecho de cualquiera que pase; o como viborón negro con ojos de gatos y cerdas en la cabeza. Se recomienda no matar a las víboras negras que se encuentren, porque puede tratarse del Familiar (no son muy largas pero si gruesas, y a veces tienen cabeza de perro, como el Teyúyaguá de Corrientes). Aparece también como persona, mulita, cerdo o torito negro astuto. Bajo este último aspecto, puede balar y el ganado lo rodea inmediatamente. Se lo ha visto cruzar de noche los cañaverales arrastrando una pesada cadena; nada lo detiene y atraviesa paredes o pantanos sin que nadie logre herirlo.

Los numerosos ingenios de Tucumán, las grandes fincas de Catamarca y San Luis y los viñedos importantes en nuestro país cuentan todos con un familiar que hace parir a las vacas, reproducirse en abundancia las majadas y acrecentar riquezas. Además de comer hombres se alimenta con leche, menudos de vacas carneadas especialmente para él o grandes tachos de locro. Vive encerrado en sótanos donde se lo escucha gemir como un niño, en habitaciones ocultas en las casas o fábricas, corrales de pircas y, en su aspecto de víbora, puede habitar en petacas.
Cuando el dueño se muere y no pasa el secreto a otro, como ya no atienden al Familiar ni le dan de comer, este se pierde y la fortuna desaparece.








La Mulánima
Al dolor amargo y humillante de quien ha infringido el límite de los sentidos, cayendo en el abismo del sacrilegio, pertenece la transformación de la Mula Anima.
Es una mula, síntoma y símbolo, que se aparece en los callejones de los pueblos, en los caminos de las montañas o se la ve, brillando en los cerros. Su color es negro o marrón castaño. De su boca, de sus ojos, de las orejas y de la nariz, le saltan chispas y fuego. Sus apariciones son nocturnas.
Algunos vecinos cuentan que la vieron deambular por los barrios rosarinos (Rosario de la Frontera - Salta) cerca de la madrugada. La mula relincha salvaje: muestra su freno de oro y lleva pesadas cadenas.
Esta mula es el alma en pena de una mujer que aun vive, castigada por mantener relaciones sexuales con un sacerdote o su compadre u otra mujer o familiares. Para salvarla de esta condena, hay que quitarle el freno. Algunos temen redimirla, pues creen que al año ellos morirán en castigo. “En Rosario más de un corajudo paró las patas a causa de salvar una mujer transformada en mula”, comento un viejo cuentero de estos pagos. Salía una vez por semana, a la una de la madruga –cuenta un paisano -, y traía un ruido como de procesión. ¡Viera! ¡no se le oía más que ese ruido, como si mucha gente fuera tras de la mula! “Cuando pasaba, hacia como que lloraba, y a uno y a uno le daba mucha pena... Pero, que...¡yo no me animaba señor! “Despues ya no lo vimos más. Un baqueano de apellido Artaza se había escondido detrás de un árbol cuando corría la mula, se tiro encima de ella y, por la oreja ladeada que ella mostraba, logró sacarle el freno. “Ahí nomás se oyó un suspiro de mujer, como si se levantara de dormir y una voz que decía: ¡Gracias a Dios, un OPA me liberó del hechizo!” “Un señor, otra vez, logró con sus peones, no solo quitarle el freno a la Mula anima, sino que también se animo a asestarles varias puñaladas. “Cuando regreso a su casa, encontró muerta a su hija



El sombrerudo
En provincia exite la creencia de un hombre vestido de traje andrajoso, con un enorme sombrero y con un costal, que se trepa a los arboles, donde espera que pasen niños a los cuales poder tentar con una fruta, si el pobre niño cae, con el regalo, el sombrerudo se lo lleva y no es vuelo a ver, se supone que se lo come, y se hace ropa con el, eso esparte de la creencia de este ser.

La otra es que si se le ve, y se le a los ojos, al niño, que son generalmente niñas, les da diarrea que no se cura con nada, y esta continua y continua hasta secar al niño, se supone que es como un mal de ojos, este ser habita mas que nada entre los arboles de mango.




La Salamanca



El origen de esta leyenda se remonta a los estudiantes de la Universidad de Salamanca en donde se dice los estudiantes se juntaban en cuevas para estudiar, aunque otros señalan que para hacer brujería. Así pasó al Nuevo Mundo y tuvo su propia y folklórica mutación. ¿Será tal vez que los estudiantes se juntaban para profundizar conocimientos, y como salían tan sabihondos de la cueva, los envidiosos le endosaban los pactos demoníacos?
En Argentina es una fiesta organizada en honor al macho cabrío en algún socavón alejado del poblado. En ella se sirven exquisitos manjares y bebidas y se baila y canta hasta la primera luz del amanecer.

En la Salamanca se encuentran brujas, almas condenadas, y demonios de los infiernos. Juan Draghi Lucero nos cuenta varios casos en su imperdible Las mil y una noches argentinas (lectura obligada para el que quiera contar cuentos bien criollos).

Se dice que a la Salamanca pueden ingresar todos aquellos que deseen hacer un pacto con el Diablo o adorarlo. Al ingresar a la cueva se debe besar los cuartos traseros de un carnero y luego entregarse a la orgía.

En las noches suele oírse el estruendo de la música y carcajadas de los condenados. Si alguien pasa cerca de la Salamanca y no desea ser tentado a ingresar, debe llevar un Rosario en la mano o bien ser un hombre de mucha Fe. La gente que participa de la Salamanca puede estar varios días sin dormir y no se les nota el cansancio, además son "agraciados" con algunas virtudes como la ejecución de instrumentos, la capacidad de canto, la oratoria, etc. signos estos característicos de haber firmado un contrato con el Diablo.

?Un obrero de la zona de Las Bolsas ( Tafí del Valle), solía andar de juerga hasta avanzadas horas de la madrugada, y al día siguiente iba al trabajo como si hubiera dormido varias horas; con el tiempo empezó a hacer plata y ya todos los compañeros se pusieron nerviosos, porque tenía éxito con las mujeres, y siempre salía de noche... hasta una vez nos contó que él le había besado las ancas al carnero en una zanja de La Quebradita (Tafí del Valle)... un día no volvió a la obra y apareció con casa nueva, había dejado el trabajo pero seguía con mucha plata... casi no envejecía, pero algo raro pasó porque lo encontraron colgado del horcón de su casa”, relato de un viejo operador de vialidad de la zona del Infiernillo, Tafí del Valle, que pidió reserva para su nombre.
Alba Omil en su trabajo Lo demoníaco en los mitos del Noroeste Argentino (un libro sumamente entretenido) relata los pasos que se siguen para hacerse salamanquero:

- Iniciación: muchas veces relacionado con temas “cochinos”. Es el primer contacto con el entorno salamanquero.
- Primer grado: renegar de la fe y desnudarse
- Segundo grado: besar la boca de un sapo
- Tercer grado: la presencia de la víbora, para algunos negra, para otros peluda, pero siempre libidinosa.
- Cuarto grado: la parte quizá que más susto produce, el encuentro con el carnero, o macho cabrío, al que hay que darle un beso en las ancas (beso infame).
- Quinto grado: el tropel de los muertos, donde se aparecen los difuntos seres queridos.
- Sexto grado: la muerte de un ser querido. De este modo se hace manifiesta la pertenencia al demonio.
- Séptimo grado: el banquete. A modo de festejo se arma una gran comilona regada con mucho alcohol.
Siempre, al menos en los relatos vallistos, existió una íntima relación entre salamancas y “ranchos del ahorcado”, en ese entorno se escucharon relatos de grandes domadores, taberos, guitarreros o violinistos (se usa éste término en vez de violinistas) que terminaron sus días colgados con un lazo en el rancho o en un árbol cercano y el papel firmado con la entrega de su alma. En el segundo sombra existe un cuento titulado “Miseria” que pinta la situación en forma jocosa.
Elena Bossi, en su Seres mágicos que habitan en la Argentina, hace un mapa del país con las diversas salamancas que se suponen hay en las provincias.



Nos vemos amigos luego saco la parte dos







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MeeGo
18-sep-2010, 23:07
Aaaaaaaaaaaaaaah, seee see... eso mismo 8-)
 
Tungstengo
18-sep-2010, 23:58
El Crespin

Esta leyenda revela un drama conyugal, que habría sido originado por la conducta de una mujer amante del libertinaje, que abandonó a Crespín, el marido, para entregarse a toda clase de diversiones. Un día, aprovechando que Crespín se encontraba trabajando en sus sembradíos, se alejó de la vivienda dejándole un mensaje por intermedio de un vecino, en el que le hacía saber que había resuelto abandonarlo definitivamente, para divertirse libremente en los bailes del lugar. Enterado el marido de tal determinación, resignóse a vivir solo. Un día este enfermó... enterada de lo ocurrido acudió a verlo, mas que nada acosada por un cargo de conciencia. Tomando la misión de ir en busca de la curandera, en el trayecto ésta se encontró con una fiesta de la que no vaciló en compartir, haciendo caso omiso de la misión que traía. En lo mejor de la fiesta, fue avisada por un vecino que había fallecido Crespín. Sin darle mayor importancia respondió: "Hay tiempo para llorar" y siguió bailando.
Pasaron los años, carente de los atractivos de su juventud y arrepentida de su pasado, retornó en busca del marido para pedirle perdón, en la alucinante creencia de encontrarlo vivo. Al comprobar que el rancho estaba deshabitado, se marchó hacia los sembradíos mientras lo llamaba continuamente: "Crespín... Crespín...".
Habría ingresado a los montes convertida en pájaro para purgar sus faltas dejando escapar, año tras año, su grito estival.


El Cacuy


Juntos, en el monte, vivían dos hermanos tan distintos uno de otro como el día lo es de la noche. Él era un muchacho de buen corazón que quería tiernamente a su hermana y hacía todo por complacerla. Ella, caprichosa y egoísta, retribuía tanto cariño con maldades e ingratitudes.
Su corazón era tan duro que un día terminó por cansar a su hermano: “Que muera (decidió él entonces) pero no la matarán mis manos.” Y sabiendo cuánto le gustaban los dulces a su hermana le dijo que en un árbol, no muy lejos de la casa, había encontrado un panal de abejas, pero que necesitaba su ayuda para poder alcanzarlo. Sin imaginar lo que él tramaba, ella lo siguió hasta el lugar. Cuando llegaron, le pidió a su hermana que vendara sus ojos para que los protegiera de las picaduras...
Cuando alcanzaron la copa, ella esperó las indicaciones de su hermano, sin darse cuenta que él había comenzado a bajar cortando las ramas para impedirle el descenso.
Así las horas fueron pasando. Rendida de cansancio y como nadie contestaba sus llamados, se quitó las vendas y, al darse cuenta de lo ocurrido, se largó a llorar amargamente, arrepentida de su mala actitud. Tanto sufría allí arriba que Dios se compadeció de ella y transformó sus brazos en alas para que pudiera escapar. Desde entonces, el Cacuy llama con su triste canto al hermano perdido.
 
PETRAMANDULA
19-sep-2010, 00:10
Y la llorona?¿ jejeje
Discusión cerrada

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historias, leyedas urbanas, mitos
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