Un
“pequeño” defecto de fábricación de la factoría alemana de Bochum ha convertido al modelo Nokia 1100 en el más buscado por los ladrones de cuentas bancarias ajenas.

Al parecer se puede reprogramar y es posible interceptar los mensajes SMS que envían los bancos a sus clientes para completar transacciones de crédito.
A partir de ahí, el robo está servido. Los ladrones pueden suplantar la identidad de sus victimas y transferir el dinero a sus propias cuentas. Ya ves, un teléfono que no valía más de
100 euros en sus comienzos ahora se cotiza entre
5000 y
25000 euros.
No somos nadie.
poderoso el chiquitin, no?
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