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03-mar-2010, 14:14
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Historia de un Rey prematuro, parte 7

Bueas, despues de un tiempo sin seguir la historia, vuelvo por mas
Disculpen la tardanza.
Espero que les guste a aquellos que la vienen siguiendo.



Historia de un Rey prematuro
Capitulo 7:
Un descanso necesario.

Victoria, dura y dulce victoria. Tras horas de batalla la ciudad fue conquistada y los soldados aniquilados. Las legiones llegaron en su debido tiempo y del momento mas glorioso. Cada una de las legiones participes ahora descanzaban en las plazas, en los terrenos al rededores, quitaban los muertos de la ciudad y los quemaban. Algunos todavia patrullaban en las murallas y la puerta Norte. Mientras que centenares vigilaban las puertas destruidas y los huecos en las murallas. Una provincia entera fue liberada de la mano del señor oscuro. Ya casi un año paso desde aquella primera cabalgata con menos de media legion que tenia a mis ordenes. Nuestro Rey no confiaba en mi y en mi mision suicida, por lo que me otorgo pocos hombres y puso a Pulio a vigilarme por si llegaba a cometer algun acto de traicion. Pero, cuando logre tener la confianza de nuestro Rey, que me puso al mando de dos legiones importantes, deje que una ambicion me las arrebatara en unas horas.
Recorri la mirada por el horizonte, vigilando el Oeste para luego clavar mi mirada en un punto Norte. Por algun motivo mi ser indicaba que la proxima ciudad debia ser una del Norte, aunque no podia tener la certeza de que queria mi ser en estos momentos, seguro un descanso necesario, y merecido. Una vez que me olvide del Norte, gire sobre mis talones para mirar el Sur y recordar alguna que otra accion tomada. Unos momentos mirando en aquella direccion bastaron para recordarme algo que tenian en comun muchas ciudades y personas que estaban bajo el mando de Akron. En mi mente como por arte de magia surgio la palabra clave: "Tuberias", y ahi recorde todo.
Como un rayo cayendo sobre un arbol, baje inmediatamente para ordenar a Pulio que cada hombre disponible tome sus armas y entren en todas y cada una de las casas y edificios que queden en pie, sin dejar descubierta la Puerta Norte. Dicho esto fui hasta la plaza donde estaban las armaduras guardadas y me abroche mi pechera de anillos de acero para luego poner encima la pechera de placas, ajuste mis hombreras y guantes a la maya de anillos, finalmente tome mi casco y me lo coloque. Llame a Kerios y Kortas a que hagan lo mismo y designe a varias personas pasar la voz para la accion de chequeo de cada casa. Una vez que ambos generales tenian todas sus armaduras puestas, desenfunde mi espada y me calze el escudo a la espalda.
Una media hora de caminata nos tomo para llegar hasta el edificio del gobernador. Algo en mi mente decia que ese edificio tenia algo oculto, e iba a averiguar que cosa era esa. Una vez alli Kerios y Kortas desenfundaron sus espadas y se ajustaron el escudo al brazo, lo cual hice yo tambien, y entramos. Adentro vimos una sala de estar bien decorada y algun que otro cuadro colgado, una araña de velas colgada del techo y una escalera en el fondo que daba a los pisos superiores. A la izquierda y a la derecha de la sala habian habitaciones. Kerios se encargo de una y Kortas de otra. Nada.
Subimos un piso por las escaleras y nos topamos con una biblioteca bastante grande. Mucho mas grande de lo que era la biblioteca de Logorieth, Amergo o Angeriut. Eso era importante, puede que posea varios mapas del reino o mapas estrategicos.
No debia dejar este tesoro descuidado. Conociendo la velocidad que caracterizaba a Kerios, le ordene ir a buscar unos soldados que esten disponibles. Los pondria aqui a custodiar la biblioteca. Mientras Kerios buscaba a algunos hombres, Kortas reviso la sala de la biblioteca para chequear de que no haya nadie ni ninguna habitacion pegada a la biblioteca. Nada, el lugar estaba despejado, ahora solo restaba seguir subiendo, todo por un capricho, o intuicion mejor dicho.
Kerios volvio con seis hombres bien armados. Les ordene custodiar el lugar y que todo siga intacto, a la vez debian mirar que no suba ni baje nadie por las escaleras salvo nosotros tres. Una vez dadas las ordenes, comenzamos a subir un piso mas por escaleras, pero un piso bastante alto. Al parecer el edificio era engañoso. Mostraba tener varios pisos con salas pero solamente 3 pisos eran los que tenian salas. Escalon a escalon ibamos subiendo lentamente en caso de que alguien habite el edificio, para que no se proteja o se arme. Finalmente llegamos al ultimo piso y una puerta cerrada con llave nos separaba de la sala interior. A diferencia de los anteriores pisos que no tenian puerta ni division, este estaba dividido por una puerta de madera gruesa y pesada.
Intentamos abrirla pero nada paso. Hicimos un par de forcejeos sin hacer mucho ruido, pero nada paso. La puerta no abria. Ya harto y con la paciencia acabada, clave mi espada en la division de la puerta con el marco y ambos generales hicieron lo mismo, con fuerza usamos nuestras espadas como palanca. Pero nada, toda accion posible era inutil. El enojo recorria mi ser rapidamente, y nuevamente intente hacer palanca, pero esta vez utilizando el escudo. Al principio no sucedio nada, pero luego de unos segundos de forcejeo la cerradura comenzo a romperse, lo cual lleno mi ser de fuerzas y forcejee mas fuerte aun, ahora con la ayuda de Kerios y Kortas.
La cerradura se rompio completamente al fin y de una patada abri la puerta de par en par, haciendo un sonido muy fuerte al chocar contra la pared a la cual estaba unida. Las siguientes acciones fueron muy rapidas como para poder recordarlas visualmente.
Levante mi escudo rapidamente y evite que ocho flechas se incrustaran en mi. Agilmente me deslice hacia ellos y una vez cerca, le corte el brazo izquierdo a uno y le clave mi espada en el cuello a otro. Kortas en ese momento estaba liquidando a otro arquero y preparandose para matar al cuarto. Rapidamente acabamos con los cuatro restantes y una vez que estos cayeron al suelo muertos, chocamos los escudos en gesto de festejo.
Pero algo no iba bien, eran ocho arqueros y solo dos atacamos, cuando eramos tres los que esperabamos detras de la puerta. Un ruido sono detras nuestro y ahi esta Kerios, tirado en el piso cerca de una mesa, ahogandose en su propia sangre puesto que una flecha le atraveso el cuello de lado a lado. Kortas y yo corrimos hacia el desarmandonos y tomandolo de la espalda para sentarlo en una silla. Tratamos de calmarlo y de silenciarlo. Queria hablar pero no podia. Le agradeci todo su trabajo y desempeño en esta campaña en la que ayudo fuertemente. Lentamente fue cerrando los ojos, dejando escapar su alma por sus labios ensangrentados y sin fuerza. Solo un cuerpo quedaba.
Lleno de ira y furia tome mi espada mas fuerte aun de lo que la sostenia comunmente y me dirigi a la puerta donde los arqueros estaban parados. Esta estaba abierta a diferencia de la anterior y nuevamente un fuerte golpe con el pie basto para abrirla. Alli, en su interior, todo olia a traicion. Dentro de la sala se encontraban nada mas y nada menos que los Hequerios traidores de Amergo, esos que esperaron a mi retirada para luego sitiar la ciudad por dentro y escapar aqui.
Mis ojos se volvieron rojos de ira y mi sed de venganza me cego completamente. Uno a uno los despedace, cortandoles las piernas y manos para que no escapen ni se defiendan, para luego decapitarlos uno a uno lentamente. La habitacion se tiño de rojo debido a la sangre derramada que se impregnaba en las paredes. Kortas me quito a rastras del lugar mientras todavia apuñalaba a un cuerpo inherte que estaba en el piso. Le tomo varias horas relajarme y contenerme. Debido al ruido de mis gritos de furia varios soldados llegaron al lugar donde la sangre corria y los cuerpos se putrefactaban.
El tiempo pasaba mas rapido de lo que era para mi en la siguiente semana. Lo que quedaba de mis legiones ahora ayudaban en la recontruccion de la ciudad junto a las legiones del fallecido Kerios y de Pulio. Poco a poco la ciudad iba tomando su color. Nuevamente, la noticia se corrio tan rapidamente entre las ciudades y provincias vecinas que estaban bajo el mando de nuestro Rey que Gosrdes se poblo rapidamente. Era tal la superpoblacion que habia en nuestras ciudades, que los mas pobres ahora parecian los mas ricos. Tanto aqui como en cada ciudad que reconquistabamos cada persona tenia la posibilidad de tener su trabajo, su vivienda y su casa con su familia.
Un mensajero llamo a mi puerta y me informo que una carta del Rey habia llegado para mi. Era de mi hermano, necesitaba verme dado que necesitaba charlar algunos temas importantes en Logorieth. Lo dude unos minutos. Mi hermano, que nunca se preocupo por su gente, solo de su dinero, necesitaba hablarme. El, que me nego ayuda militar en mis primeras campañas, necesitaba hablarme. Raro, muy raro. Aun asi era mi hermano, mi sangre, mi complemento. El era el dinero que compraba mi espada. Ambos dos eramos dos fuerzas importantes, el en lo economico y yo en lo militar. Decidido, fui al establo y parti a Logorieth a ver a mi hermano.
No habia mucha distancia entre Logorieth y Gosrdes, por lo que el viaje no iba a ser tedioso o cansino. Mientras mi caballo galopaba a todo lo que podia, iba mirando la diferencia de terrenos entre lo que poseia Akron y lo que poseia nuestro Rey. Terreno fertil y habitado por animales, lagos semi-profundos de agua cristalina.
Luego de unas pocas horas de cabalgata sin cesar llegue a las puertas de la ciudad. Alli me recibian con alabaciones, rosas, agradecimientos. Todos actos buenos, como se nota que no veian completamente lo que era una guerra. Seres inmundos que pasan su vida yendo de un lugar a otro sin importarles otra cosa mas que lo suyo, seres despreciables que adoraban a toda persona que haga lo que ellos no se animaban a hacer. Me daban asco y vergüenza verlos a los ojos.
Mi caballo agito su melena y volvi en mi, no podia creer que estaba pensando en ese tipo de cosas. Yo no soy asi, adoro ser como soy y nunca senti desprecio por nadie. Sin embargo fije mi mirada en el camino y no en los habitantes. Luego de unos minutos de caminata en la ciudad, llegue al palacio del gobernador, donde regia mi hermano el rico y adinerado. Lo bueno de el, es que a cada lugar que iba, le cambiaba su situacion economica. Siempre, pero siempre hacia que donde este, sea un lugar rico y adinerado. Tenia un don. Deje mi caballo en el establo del palacio y me dirigi al cuarto de mi hermano con paso firme, saltandome escalones cada vez que subia escaleras.
Una vez en su cuarto, nuestro saludo fue como el de dos personas amadas que no se veian hace muchos años. Nos abrazamos fuertemente y luego de un rato comenzamos nuestra charla. El no estaba vestido como solia estarlo en publico. Visto como se lo veia, parecia un pordiosero que no tenia cuidado de si mismo, aunque esa no era la imagen que daba a conocer el. Me invito a quitarme mis armaduras, lo que me negue dado que nunca me las quitaba salvo para dormir, lo cual no era esta ocacion. Luego me pidio que me sentara en una mesa para que ambos estemos comodos. Nuestra charla comenzo cuando el pidio con ansias los detalles de cada victoria que tube y de los metodos que tomaba para cada situacion. Felizmente accedi a contarle todo lo que sucedio en el pasado año desde mi partida de aqui hasta mi regreso de hoy con cada detalle.
Luego de unas horas de charla intensa, de recuerdos familiares, de anecdotas de ambos y de amorios secretos, se puso de pie y se dirigio hacia su escritorio personal, del cual extrajo un manojo de papeles. Luego de inspeccionarlos regreso a la mesa sin sentarse y los extendio para que los vea. Algunos eran papeles de gobernatura, otros de derechos de legiones y demas. Los separo en tres grupos y luego me explico que Pulio habia sido promovido a Gobernador de Amergo y que bajo su mando ahora estarian las Legiones V, VI, VII y VIII, mientras que a mi me promovian a Gobernador de Gosrdes y me dejaban a cargo de las Legiones I, II, III y IV. Luego se guardo algunos de los papeles y tras preguntarle para quien era la gobernatura de Kiloria y el mando de las legiones restantes, me respondio que debia pensar mejor el destinatario, ya que el verdadero promovido esta ahora muerto.
Luego de unas horas mas de charlas, insistio en que tome los papeles y vaya con las noticias. Pero me negue, me negue a ser el Gobernador de Gosrdes. La reaccion de mi hermano fue incierta, por un lado sabia que iba a negarme, pero por otro no se lo esperaba. Pidio fundamentos y le explique que siendo gobernador de una ciudad, no podia seguir con mi campaña, a la cual estaba bastante empeñado y decidido en seguirla. Insistio e insistio pero aun asi no di el brazo a torcer. Dado por vencido, quito el titulo de gobernador de Gosrdes de la mesa pero dejo los papeles de las legiones con la excusa de que si seguia la campaña, debia tener hombres.
Ahi recorde que mis legiones casi eran asesinadas, por lo que le pedi que me haga una seleccion de los mejores hombres jinetes y arqueros que tenga en Logorieth, a lo que accedio con gusto al grito de una organizacion de torneo local. Siempre busco la forma de que lo aspero parezca bueno y lo desagradable, algo agradable. Eso me gustaba de el. Su positivismo era lo que lo mantenia siempre en pie.
Pero luego todo su positivismo y felicidad se esfumaron en cuestion de segundos, desplomandose en una de las sillas con cara de tristeza. Rogue que me explique el cambio de animo repentino, y me notifico que nuestro padre estaba muriendo.
Al Rey le quedaban pocas semanas, quizas dias, quizas horas de vida y estaba cumpliendo su ultima voluntad. Aun asi con la futura muetre de nuestro padre, Letariog, mi hermano, volvio a su estado animico feliz diciendo que lo mas provable era que me nombraran a mi como nuevo Rey, dado que mis victorias me respaldaban. Esa noticia me levanto el animo un poco, pensando que siendo Rey dispondria de todas las tropas del reino y podria realizar ataques simultaneos a varias ciudades de Akron. Si, era muy tentador y una muy buena noticia.
Me negue rotundamente y, viendo la expresion de sorpresa de mi hermano, le explique que el mismo tenia mas victorias que yo, no en lo militar, sino en lo social y en lo economico, con lo cual, el tenia mucho mas respaldo que yo. No se esperaba esa respuesta pero medito unos segundos y me dio la razon, aunque intento retrucarme diciendo que esto era una cuestion de linage directo, que yo era el primer hijo varon que tuvo el Rey y que es mi deber tomar el poder una vez cese nuestro padre. Aun asi me negue y le volvi a decir que la gente lo apoyaba mas a el que a mi. Si dependiera de mi, todo hombre que pueda blandi una espada y sostener un escudo seria mandado a la guerra, contando asi con no miles, sino millares de millares de bajas y muchisimas familias destruidas. Preferia seguir conquistando lentamente y destrozando poco a poco al enemigo, que intentar vencerlo de una sola vez y terminar en la derrota. Nuevamente me abrazo y me agradecio todo lo que yo hacia por el, aseguro que seguiria con las decisiones y el rumbo que tomo nuestro padre y si era necesario, que me enviaria todas las tropas que sean necesarias para mi soporte.
Finalizada la charla con mi hermano, tome los papeles correspondientes, los guarde, me despedi y marche al establo, para luego partir a Gosrdes.
Antes de poder partir, una mano pequeña me tomo del hombro y me hizo girar sobre mis pies para luego sentir un par de brazos rodear mi cintura. Herda, mi hermana mayor, me abrazo fuertemente mientras rogaba que no me marche ahora, que me quede unos dias con ellos. Le explique que no podia, al tiempo que me zafaba de ella, y que necesitaba marchar lo antes posible. Necesitaba mantener la seguridad en las personas de nuestro reino y no tener salidas familiares.
Luego de unas horas de discusion sobre temas familiares con ella, me monte en mi caballo y parti. Parti directo a Gosrdes con las nuevas ordenes. El viaje de vuelta fue mucho mas corto que el de ida, la unica diferencia era que ahora era de noche. Una vez en la ciudad llame a Pulio y le informe sobre los cambios. Emocionado me abrazo y tomo con gusto su nuevo cargo. Le dije que podia partir en cuanto quiera con sus nuevas legiones. Mientras yo debia organizar a los que tenia. Lo que quedaba de la Legion I y II se reunieron para formar una sola legion pero aun asi no llegaban a cumplir la cantidad de hombres necesarios para ser llamados Legion. No importa, mi hermano iba a mandar pronto soldados para rearmar las Legiones I y II.
Un dia agotador fue el de hoy. Parti a lo que por ahora era mi cuarto, en el edificio del Gobernador, junto con Kortas y algunos soldados. Una vez en el cuarto, me tire sin fuerzas a la cama, durmiendome al instante.
Fuego, mucho fuego. Edificios quemandose, gente gritando y corriendo. Caballos muertos en los senderos y una espada negra en mi mano derecha y un escudo negro en mi mano izquierda. Odio recorria mi cuerpo y solo una direccion debia tomar. El palacio estaba cerca. Rapidamente me meti y le arrebate la vida a los soldados que estaban de guardia. Velozmente subi las escaleras y en el cuarto estaba el, mi hermano, rogando por su vida, pidiendo misericordia. Un solo acto tuve que hacer. Alze mi espada fuertemente y con su punta atravece su pecho, acercando lentamente mi rostro al de el, mirando como su vida terminaba. Pasos al costado y una puerta. La atravece, un balcon. Miradas a todos lados. Infle el pecho y un grito de furia rajo el cielo.
El grito de furia de tono grave se vue agudizando un poco y todo se volvio oscuro de nuevo hasta chocar con algo lo suficientemente duro como para hacer abrir mis ojos.
Mi cuarto, Kortas mirandome desde su cama y algunos soldados en el umbral de la puerta.
Otra pesadilla volvi a tener mostrando crueldad. No se cuanto mas lo podre soportar.






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Kazius
03-mar-2010, 23:16
Sin comentarios, viene de bien a mejor la historia.
+5
Discusión cerrada

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arqueros, caballeros, catapultas, guerra, historia, historia de un rey, lanceros, prematuro, rey
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