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23-feb-2010, 17:53
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Historia de un Rey prematuro, parte 6

Me colgue en postear la 6ta entrega, sepan disculpar. Esta vez nuevamente va dedicado para Kazius y para los que realmente lo leen
Espero que les guste, pasense por este grupo, el de la Comunidad de escritores. (Estan todos invitados a unirse)





Historia de un Rey Prematuro
Capitulo 6: Una sanguinaria batalla

Nervios, ansiedad, adrenalina, temor y muchos otros sentimientos y estados de animos recorrieron mi ser al ver esa flecha volando hacia nosotros, en modo de respuesta. Una flecha con su respectivo pañuelo rojo atado a ella se dirijio a donde estabamos montados Kortas y yo. Los Lazarus ubicaron las primeras piedras en la catapulta y luego las bañaron en aceite, para finalmente prenderlas fuego. Mis jinetes desenvainaron sus espadas y mis arqueros prepararon sus flechas. El momento descisivo llego. Para nosotros era este momento o nunca. Dependiamos de que los refuerzos lleguen a tiempo, o el campo de Gosrdes se teñiria de rojo por nuestra sangre, una lucha en vano, para que luego destruyan a los otros ejercitos.
Pero no, confio en mis hombres, se que ellos no me fallarian. Confiaba en su habilidad en la batalla tanto en rango corto como en rango largo. Teniamos posibilidades, infimas si luchabamos sin ejercito de refuerzo, pero habia. Pulio en estos momentos debia estar en el valle de la soledad. De ser asi, en un par de horas de cabalgata ligera llegarian por el lado oeste de la ciudad, una vez que hayamos atraido la atencion, asi ellos podrian abrir una brecha de su lado y destrozar todo el interior. A la vez, Kerios debia llegar por el Este junto a las legiones que dudo que nos hayan mandado.
Mision suicida. Fue lo primero que pense. No importa, aun asi, jure liberar a estas tierras de este ser malvado, y asi sera, por mas que mi vida se me arrebate en este dia, en este campo.
Un calor intenso recorrio mi espalda y luego recorrio mi nuca y frente. Las primeras piedras en direccion a la puerta Sur se habian lanzado. El momento llego. Las piedras de los Lazarus golpearon con fuerza a la puerta reforzada de Gosrdes pero solo le hicieron cosquillas. La segunda tanda se preparaba.
Antes de poder lanzar, suaves silbidos comenzaron a sonar lejos de donde estabamos montados. Flechas volando. Rapidamente mis hombres se cubrieron como pudieron mientras miles de flechas trataban de reducir nuestros numeros.
La segunda ola de piedras en llamas se lanzo, a la vez que seguiamos recibiendo flechazos a cada segundo. Muchos caballos perecian a causa de que no se los podia cubrir. Aun asi, seguimos en pie. Las piedras nuevamente chocaron en la puerta, ahora, haciendola temblar fuerte y estrepitosamente, al parecer, uno de los seguros se rompio. Ahora le quedaba poca vida a esas gigantescas esculturas de madera reforzada con acero y piedra.
Me aleje del frente tan rapido como pude para reunirme con los Lazarus, indicandoles que ataquen a la puerta y que alguos ataquen a la muralla contigua, asi podiamos reducir los numeros de sus arqueros. Me aleje de ellos, no hacia falta quedarme ahi para ver si cumplian su trabajo. Eran las personas con mejor punteria que podian existir, por lo que confiaba en ellos. Tambien tenian coordinacion y respeto entre ellos, por lo que tambien pude deducir, que se repartirian esta tarea entre ellos.
Otro calor intenso recorrio mi ser, pero este fue mas intenso aun. Una de las piedras volo por debajo y muy cerca de donde estabamos nosotros. Sin tomar mucha altura se dirigio directo y fuerte hacia la puerta, chocando contra esta y produciendo una rajadura del tamaño de una torreta en la parte posterior media. Una pequeña sonrisa se dibujo en mi rostro, la felicidad me invadio al ver como la puerta comenzaba a prenderse fuego. Otro sonido estrepitoso me hizo desviar la mirada un poco mas al oeste, para ver como varias rocas chocaban contra las murallas y derrivaban a varios de sus hombres.
Mi sonrisa se desvanecio cuando pude ver con claridad como esos hombres eran sustituidos por otros, como si fuera agua de un lago. Al parecer eran millares sus hombres. No iba a ser una tarea facil. Aun asi, confio en mis hombres y se que podemos lograrlo. Mi padre siempre decia que si confiaba en ellos, ellos confiarian en mi, y la confianza es una de las armas mas poderosas que hay en el campo de la batalla.
Una cuarta ola me dejo ver en claro lo que vi anteriormente. Varias rocas chocaban contra los bordes de la muralla, devastando a los hombres en ella y las edificaciones detras de la inmensa muralla, pero aun asi los hombres seguian llenando el espacio que se dejaba. Otras rocas chocaban nuevamente contra la puerta, haciendola temblar y avivando mas el fuego aun, que se apagaba por la lluvia que cubria nuestros rostros. Agua helada cayendo sobre nosotros, sabia que era agua fria, pero no podia sentir la temperatura de toda esta agua que caia... Debe ser por toda la adrenalina, por los nervios y por la ansiedad. Estaba mas concentrado en la batalla y en formas de ganarla que en el clima o la temperatura que hacia en el ambiente. Mis hombres se sentian igual que yo. Se los veia igual que yo, inmutados sobre el azote de la lluvia en sus rostros.
Las municiones de los Lazarus se iban agotando, debia concentrar el fuego principalment en la puerta y no tanto en las murallas, necesitaba abrir una brecha en sus defenzas, pero sus hombres no dejaban de hostigarnos con sus amenazadoras flechas. Aun asi, no cambie la tarea de mis Lazarus. Me ubique junto al hombre mas cercano que tenia en ese momento y le pedi a su arquero que intente tirar una flecha, y que su lancero lo cubra. Me miro dubitativo. Sin quitarle la mirada observe sus acciones siguientes: fruncio el ceño, desenvaino el arco, cargo su flecha y la lanzo, esta volando por los aires para dar de lleno sobre un rostro enemigo. Le ordene pasar la orden y que los que puedan, que lo intenten, los que no puedan por estar recibiendo muchos flechazos, que se concentren en defenderse, vale mas la defensa en estos momentos que un buen ataque.
Finalmente una voz proveniente de mis espaldas, confirmo lo indeseable: Las municiones llegaban a su fin. una ultima ronda de piedras en llamas restaban y la puerta aun no caia. Cabalgue hasta ellos y les ordene disparar todos a la puerta, como puedan, pero que golpeen la puerta. Sin moverme esta vez espere a la accion mientras seguia esquivando flechas enemigas. Volaron, la ultima ola, la desiciva, la deseada, volo. La gran mayoria llego a donde estaba la puerta, aunque algunas se desviaron, dando de lleno a donde estaban los arqueros, que nuevamente fueron reemplazados por otros, como por arte de magia.
La gran cantidad de piedras que volaron por los aires tomaron tanta fuerza y velocidad que vapulearon la puerta de tal manera que la abrieron de par en par, volando por los aires los restos de madera, piedra y acero, algunos cayendo sobre sus hombres y otros sobre sus casas. Un festejo caluroso se hizo notar en nuestras filas. Aun asi, no dejaban de enviar flechas hacia la ubicacion de sus hombres, mientras que seguian recibiendo flechazos, algunos cayendo al campo por su muerta montura, algunos asesinados. Cada baja que sufria mis lineas era vital para la victoria. Cada baja que ellos sufrian era una mancha menos en una roca. Para ellos, la cantidad de hombres era lo vital para ganar, para nosotros, la fuerza propia de cada guerrero. Cada hombre nuestro valia por cinco de ellos, y a veces valian aun mas.
Los hombres Lazarus corrieron hacia los carros de suministros para buscar sus cascos, escudos y espadas, a formarse para la batalla. Su linea era el ataque cuerpo a cuerpo. En cada ataque, ellos irian adelante reforzados por los Lothoriels, asi su preocupacion era menor y lograban romper las filas enemigas. Finalmente formaron delante nuestro, en una modalidad de bloque grupal. Para defenderse entre ellos, formaban un cuadrado donde los hombres que se ubicaban en los bordes defendian al grupo por los costados con sus escudos, mientras que los que formaban el interior del cuadrilatero, alzaban los escudos para defenderse de los flechazos. Por lo menos hasta llegar a una zona donde no los puedan apalear con flechas.
El cuadrilatero se formo casi al instante y comenzaron la marcha. Al hacerlo, pude ver con claridad que del lugar donde anteriormente habia una puerta, salian hombres con armadura negra y plateada, formandose entorno al hueco que hicimos. Los Lazarus marcharon y un giro inesperado nos dio una ventaja: sus hombres concentraron los disparos de sus flechas hacia el cuadrilatero formado por los hombres, y no a los jinetes montados.
Cabalgue a donde Kortas estaba dando apoyo moral y ayudando a algunos heridos, y le di la orden de ordenarle a la legion II el ataque con flechas a los hombres de las murallas mientras yo se los ordenaba a los de la legion I. Asi pues en varios minutos el escenario era un desastre de ruidos: Sonidos de flechas volando a algun lugar agitando el aire, sonidos de flechas que silbaban y chocaban contra armaduras reforzadas, hombres y caballos cayendo, muriendo, hombres que agitaban el aire con frases de apoyo, hombres corriendo de una unidad de ataque a otra, acoplando las unidades destruidas o con algun miembro herido, el ruido de los truenos rompiendo el cielo y agitando el aire, la lluvia chocando contra la abundante agua juntada en el terreno, la lluvia que chocaba las armaduras, cascos, escudos.
Aun asi, muchos de sus hombres morian y seguian apareciendo mas y mas, chocandose entre ellos, buscando un hueco en sus enormes murallas para poder disparar. Ineptos, bastante brutos y descuidados, esas eran sus caracteristicas principales. No les importaba perder a unos cuantos hombres porque tenian con quien reemplazarlos. Los Lazarus llegaban a donde sus hombres protegian la destruida puerta. Pronto debian reducir los mas que puedan y algunos intentar subir por las escaleras de la muralla para poder asegurar la entrada. Mision dificil, muy dificil, pero posible. Si asegurabamos la puerta, las chances de ganar sin refuerzos iban al cincuenta porciento, y no a unas pocas cifras infimas como al principio.
Nos superaban en numero de cien a uno aproximadamente, pero en la batalla, en calidad de pelea, los superabamos nosotros de veinte a uno. Era una mala proporcion, seguian siendo demaciados. En ejercitos no tan enormes, las chances de ganar eran casi totales. Hoy, esas chances iban aumentando a cada paso que dabamos, pero no debiamos especular un resultado todavia, nunca se sabe que puede susceder en una batalla, y menos, en una de estas proporciones.
Lazarus marchando a la puerta, Lothoriels liquidando hombres en las murallas. Todo iba bien por ahora. Pulio debia estar llegando por el este en pocas horas, y si lograbamos resistir, la victoria seria total y en poco tiempo. Nosotros contabamos con apenas cien muertos en hombres y unas docenas de caballos heridos. Ya perdi la cuenta de cuantos hombres perdieron ellos, pero seguramente mas de una legion habran perdido. Llegaron a la puerta con determinacion y sin ningun herido. Los lazarus de la parte delantera rompieron fila y comenzaron a machacar a las tropas enemigas sin ningun tipo de problema. Asi se fueron sumando mas y mas de ellos rompiendo las filas y liberando la puerta de enemigos. Ademas de buena punteria, sabian dar estocadas perfectas con lanzas y dar unos buenos golpes con sus espadas, pero en cuanto a tiro con arco o ballesta, era mejor no dejarles ni una de juguete.
Uno tras otro se estampaban contra nuestros escudos y seguian cayendo, muriendo. Caian como bolsas de arena mojadas en un terreno seco y duro, golpeando el suelo con un sonido seco y un ultimo aliento. Con claridad se podia ver como algunos Lazarus comenzaban la invasion a las murallas. Definitivamente llamamos su atencion, dado que a cada segundo seguian apareciendo mas y mas hombres en la ubicacion de la puerta, y uno a uno seguian cayendo muertos.
Nuevamente debimos frenar el ataque y cubrirnos, puesto que los arqueros comenzaron a castigarnos con sus flechas nuevamente. Poco a poco el perimetro de la puerta era liberado a nuestro paso. Aun asi, nada estaba definido todavia. Algunos Lazarus lograron alcanzar el tope de la muralla y comenzaron a matar a los arqueros que nos atacaban. Uno a uno caian muertos al vacio que dejaba el interior de la muralla. En esos pasillos angostos no podian hacer nada contra los escudos que firmemente sosteniamos. Uno a uno seguian muriendo y los nuestros seguian en pie liquidandolos.
Frenamos la defensa y comenzo la marcha. Mientras algunos arqueros montados disparaban a la muralla que cada vez se iba acercando mas y mas, los jinetes los cubrian con sus escudos.
Cabalgamos con fuerza y velocidad. SIn importarnos nada cabalgamos. Los jinetes enlistaron las lanzas y dejaron su punta hace adelante. Pronto la accion deberia llegar a su maximo auge, o a su final definitivo. Las lanzas estaban listas para estocar a los hombres a pie enemigos, mientras que los Lazaros se alejaban de nuestra trayectoria. Poco quedaba ya.
Una trompeta y un color rojo, mezclado con amarillo y naranja, hizo que mi mirada se desviara hacia el oeste.
Piedras de todo tipo y tamaño en llamas volaron hacia la puerta y muralla Oeste de Gosrdes, impactando de lleno en esa zona desprotegida. El plan va en marcha como se planeo. Los refuerzos de Pulio llegaron y azotaban a la ciudad con facilidad. Una alegria inmensa nos inundo por completo. La victoria estaba a punto de ser nuestra. Mientras mis Lazarus destripaban a sus enemigos, no pude evitar detenerme a mirar el espectaculo que otorgaba Pulio y sus dos legiones de guerreros. Edificios, casas, parques, estatuas, cosas de todo tipo en el oeste ardia en llamas. Rapidamente su puerta cayo y sus hombres entraron por su lado.
Mis Lazarus se dispersaron a ambos lados de la puerta en las murallas, machucando a todo arquero que vivia todavia. Mientras que los Lazarus de Pulio ya azotaban a los arqueros por el otro lado, formando asi una trampa sin salida para ellos. Di la orden de cabalgar y retomamos la velocidad y aumentamos la fuerza. La distancia era cada vez menor y aun podia ver los rostros maldecidos de cada uno de ellos.
Finalmente chocamos nuestras lanzas inamovibles de acero junto a sus debiles escudos de madera, astillandolos y clavando las puntas de las lanzas en sus cuerpos tambien debiles. El choque ayuda a matar a varios enemigos en un instante, luego lo que queda es una batalla cuerpo a cuerpo, defendiendonos con nuestros arqueros.
Parecia que pereceriamos en ese instante cuando desde las calles y plazas oscuras se veia como aun salian refuerzos de ellos y nos rodeaban e intentaban atacarnos. Pero a cada paso y a cada golpe de espada reafirmaba mas que mis hombres tenian lo necesraio para una victoria asegurada. Un golpe que no pude prever ni imaginar, decapito a mi corsel y cai al piso de piedra en un golpe seco, quedando atrapado en el cuerpo del caballo. Ahi crei morir, vi todo oscuro y senti algo en mi hombro que no pude describir en un instante, pero luego una fuerza descomunal me alzo y pude ponerme en pie para la batalla.
Kortas me habia ayudado, y se podria decir que me salvo la vida. En ese momento no le agradeci y segui luchando como podia, llevandome a todo aquel que se me acercaba. Entre las cabezas enemigas divise como mis hombres repentinamente caian y morian, uno tras otro eran asesinados en batalla y reducian mis numeros. Al poco tiempo quedamos pocos hombres de la legion I dentro de la puerta, y la Legion II esperando en el perimetro.
Me rodearon, me atacaban entre todos, pero aun asi todavia seguia matando a mas de ellos sin que me hagan ningun rasguño. Para peor, cada Lazarus que bajaba de la muralla era asesinado casi sin que el lo pueda notar. Repentinamente nuestras chances se redujeron de mucho, a nada. Seriamos derrotados, Kortas y yo quedamos espalda con espalda peleando y matandolos. Aun asi, no podia asegurar una victoria, nuestras fuerzas se acababan y ellos seguian apareciendo de la nada. Las legiones de Pulio deberian atacar por el Norte y por el Oeste, la legion III ayudaria a nuestros hombres a vencerlos atacando sorpresivamente por el oeste, mientras que la legion IV se estancaria en la puerta norte para evitar escape enemigo.
Di la orden y la legion II irrumpio en el espectaculo. Derribo a todos los soldados que nos rodeaban y comenzaron su espectaculo. Mientras ellos liquidaban a cada uno que se aparecia y al rejunte de enemigos que se habian formado frente a nosotros, decidi descanzar unos minutos, para recomponerme para la batalla. Muertos por aqui, muertos por alla, cada vez mas y mas eran los que caian de ellos, y mas y mas los que caian de los nuestros. La legion I casi era destruida por completo de no ser por la ayuda de la legion II que ayudo en el momento justo. Pero no era suficiente.
Lamentablemente las posibilidades eran menores a cada segundo. La legion II casi es derrotada mas facilmente que la legion I. Ahi supuse nuestra derrota. Pense en huir, en rendirme y refugiarme en Amergo, buscando refuerzos para un nuevo ataque. Pero no. No debia huir, ellos confiaban en mi y yo en ellos, aunque moririamos todos. Era imposible ganar esta batalla. Ya dos legiones fueron desbaratadas en tan poco tiempo que una legion mas, una legion menos no haria la diferencia en esta batalla.
Nuevamente pense en huir cuando repentinamente el cielo se tiño de rojo otra vez. Rocas en llamas azotaron la puerta y murallas del este destrozandola al instante. Como por arte de magia, junte fuerzas para subir las escaleras de la muralla, subir al tope de estas, hacerme paso entre los pocos arqueros que quedaban en pie y llegar a la parte Este de Gosrdes. Kerios logro convencer a buena hora a los gobernadores de Logorieth de enviarnos refuerzos y mi sorpresa fue enorme. No una ni dos legiones lo acompañaban, sino seis legiones de hombres a caballo, arqueros, Lazarus y generales estaban en las filas de Kerios, listos para el ataque.
Una vez destrozada la puerta, comenzo la invasion del este. Al momento de su entrada, Pulio llego con sus hombres desde el Oeste masacrando a algunos de los hombres enemigos que azotaban a mis legiones. Estos cuando vieron llegar de ambos lados a nuestros hombres pusieron pies en polvorosa, tratando de huir de nuestros azotes. Una accion un tanto descabellada, ya que en el Norte los esperaba la legion de Pulio para detenerlos.
Poco a poco entre los que huian y tropezaban, y los que se estampaban contra la legion Norte, los fuimos matando de a poco, casi sin importar la cantidad de bajas que podiamos llegar a tener en ese momento.
Ya nada de ellos quedaba, la provincia de Krigalon habia sido liberada del poder de Akron y puesta bajo nuestro mando. Ahora, solo nos quedaba festejar. Solo por un tiempo.







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Kazius
23-feb-2010, 23:14
Pensé que terminaba acá U.U pensé que no habían posibilidades.
Mejor... por mi que nunca termine.
+5
 
chuche//
24-feb-2010, 19:17
Esta buena la historia, quiero ver que pasa en el cap 7
Postealo rapido nene!!! Te mato sino xD


Te amo monito
+5
Discusión cerrada

Tags
arqueros, caballeros, catapultas, guerra, historia, historia de un rey, lanceros, prematuro, rey
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