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14-feb-2010, 18:59
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Localización: Mi silla

Historia de un Rey prematuro, parte 4

Bueno... Lo posteo porque no se, porque nadie lo termina leyendo -.-
Pero bueno, el capitulo 4 se los dejo:




Historia de un Rey prematuro
Capitulo 4: Inquietud superada

Kilometros de muro de un color gris oscuro yacen a los costados de mi ejercito, y en el centro, una puerta de la madera mas dura y resistente, reforzada con el acero mejor trabajado por nuestros herreros. Muros de roca solida reforzada tambien con acero y madera, de metros de espesor separaban dos ejercitos potenciales de lo que podia llegar a ser una masacre total. Frente a la imperiosa puerta, esperaba sobre mi caballo a que estas abrieran y nos dejaran paso. Una parte de mi esperaba que las puertas abrieran, pero la mayor parte de mi ser, queria que permanezcan cerradas y devasatar con lo que podiamos llegar a considerar un aliado tiempo atras.
Dos horas pasaron desde que llegamos al punto, y las puertas todavia seguian inmoviles en su lugar. Krotas no tubo que esperar a que le de la señal para enviar el mensaje de guerra y esperar a que nos respondan. La flecha volo y se perdio de vista en la plaza principal dentro de las murallas. Y esperamos, impaciente esperamos, a que nos den una respuesta o no, respuesta de paz o de guerra.
Minutos que parecian horas podrian definir este territorio como un recuerdo vasto de comercio o de muerte y putrefaccion. Mis hombres se impacientan, sedientos de guerra. Al parecer mi sentimiento de lucha les llego a ellos tambien y tanto ellos como yo, querian que no abran esas puertas gigantes. Krotas alzo su arco para reenviar el mensaje, pero lo detuve con el brazo, el mensaje habia sido dado, ahora lo que debiamos hacer es esperar a que abran o que se preparen.
Una prisa fresca se levanto por las planicies y llanuras que nos rodeaban, era señal buena, ya que refrescaba a mis hombres y les quitaba el cansancio. El pasto que crecia en estas tierras era tan duro que casi lo podia sentir yo cuando mi caballo galopaba. Mis hombres se impacientaban mas todavia, ahora era seguro, querian guerra, querian desgarrar sus armaduras y pieles con sus espadas y arrebatarles el alma como demonios feroces atacando. Mire a mis hombres de reojo, viendo las expresiones en sus rostros, me alegre al ver esta escena, ya que en un principio el miedo y la duda los invadia, ahora, solamente se ve rencor, odio y destruccion en sus rostros.
Cuatro horas pasaron desde nuestra llegada y aun todavia, nada sucedia del otro lado de las murallas. Llegue a pensar que intentaron huir y aniquilaron a nuestros hombres. No, era imposible, nuestros hombres son imbatibles en el combate cuerpo a cuerpo, y en esos pasillos angostos podian demostrar que tan buenos eran en combate. Luego imagine que huyeron al norte, al territorio de Gosrdes, a buscar refugio o apoyo para la batalla. Muchas dudas recorrieron mi mente, por lo que llame a Kerios a buscar informacion a Kiloria para saber si fueron o no atacados.
Gosrdes, Amergo y Kiloria conformaban la provincia de Krigalon, que era un territorio importante para Akron, una ciudad comercial, una ciudad herrera, y una ciudad para la produccion de materia prima y utilidades. Gosrdes era mi proximo objetivo, estaba decidido, pero debia esperar a que se defina la situacion con Amergo. Demaciada inquietud ahora me abrumaba a mi y me desesperaba completamente.
Kerios recien se escapaba de nuestras vistas atravezando el horizonte, en camino a mi desicion de atacar o no. Ordene a mis hombres esperar a que nuestro hombre llegara con noticias y recien ahi decidir. Aunque, algo no iba bien, por dentro sabia que algo no iba a salir como esperaba. Unos quince minutos luego de que Kerios desaparezca, se oyo un ruido proveniente del interior de la ciudad. Un ruido extraño, imposible de describir a primera impresion, aunque supuse que debia ser una catapulta expulsando una roca. Pero no lo era puesto que nada volo por los aires.
Roque que nuestro hombre llegue pronto, si podia ser, que vuele a velocidad extrema. Rogaba poder ordenar a mis catapultas disparar, dar la orden a mis hombres de salir de sus escondites y arrasar por dentro con lo que vean, mientras que mis Lothoriels destrozaban a cada hombre que intentaba atacarnos. Deseaba poder ver flechas volar por los aires e incrustarse en el pecho y craneo de mis enemigos. En mi mente muchas imagenes corrian a gran velocidad, imagenes de enemigos torturados, destrozados, ciudades arrasadas y en llamas.
No sabia el motivo por el cual me reconfortaba tanta maldad y agresividad, sabiendo que yo no era asi realmente. Volvi a mi escena, con mis hombres. Los mire unos momentos, los tranquilize con unas palabras y me volvi de nuevo a Amergo, esa ciudad semi oscura, habitat de traidores asquerosos que venden a las personas por poco, felices con la riqueza propia y la pobreza ajena. Sucios burocraticos, amantes del poder economico.
Fuego... Hermoso fuego. Ardiendo sobre las casas de la ciudad, sobre los tejados, sobre los habitantes traidores. Edificios colapsandose uno tras otro debido a una lluvia de rocas ardiendo, enviadas por mis catapultas. Hombres cayendo al suelo, indefensos, siendo asesinados por mis hombres sin piedad, sin nada que los detenga, solo sabiendo que debian matar a esas personas. Hombres saliendo de las alcantarillas y de los escondites rompiendo las filas del enemigo buscando solo el placer de ver cabezas separarse de sus cuerpos, espadas y escudos propios llenos de sangre enemiga.
De nuevo las imagenes sangrientas en mi mente me llenaban de placer y sin notarlo, una leve sonrisa se esbozo en mi rostro. Kortas alcanzo a verme y me devolvio a este mundo y no al que mi mente queria ver, el que mi mente deseaba ver y sentir.
En mi interior la desesperacion me jugaba malas pasadas, mas de una vez estuve a punto de enviar la señal de ataque sin notarlo. Voltee para ver a mis tropas, buscar en ellos el refugio que necesitaba, ademas de la aprobacion de atacar no importe lo que pase, cuando a lo lejos lo veo llegar.
Cabalgando tan rapido como un huracan arrasando caminos llegaba de lejos Kerios con el mensaje. Mi corazon palpitaba tan rapido que parecia que se me iba a escapar del pecho y la armadura. Muchas sensaciones recorrieron mi ser, como exitacion, adrenalina, odio y coraje. Pocos kilometros separaban nuestros caballos y de la desesperacion, cabalgue hacia el.
Una vez reunidos, alejados de mis tropas, agitado me explico que no los vieron pasar ni oir sobre algun escape, que pocas veces escapan a guerras.
Eso era cierto, a pesar de ser un pueblo economico, sabian el arte de la guerra y batallas, sabian como atacar y con que. Pero ya habian escapado una vez a Akron... Nada impedia que lo vuelvan a hacer, y si lo hicieron, demuestra el miedo que pueden tenerle a alguna persona. Eso demostraria que el enemigo debia tenermos miedo.
Volvi a mis hombres mas rapido de lo que me aleje de ellos y desenvaine mi espada furioso. Mis hombres al ver mi reaccion prepararon las catapultas y desenvainaron sus espadas tambien. Preparados para la guerra poco podiamos esperar. Les avise a mis hombres que estos seres conocian el arte de la guerra, que no se dejen fiar porque sean un pueblo principalmente economico, porque nos podian dar batalla, pero que nosotros teniamos un par de cosas a favor, como nuestros hombres esperando.
Una vez listas las catapultas, ordene sin dudar el disparo y asi volaron. Veinte rocas rojas como el magma volaron por encima de nuestras cabezas y recorrieron el poco terreno que nos separaba.
Ruido de destruccion y temblor llego a nosotros. La muralla se rajo pero no se rompio, viendo eso, ordene seguir disparando hasta ver que la muralla se reduzca a cenizas.
Una segunda ola de piedras volaron y volvieron a agitar la muralla, pero no a romperla. Nuevamente una tercera ola, y nada. Asi paso la cuarta y quinta ola de disparos y aun asi no podiamos tirarla abajo. La sexta ola definiria si debiamos o no seguir. Las municiones se agotaban y no alcansarian para una septima u octava ola. La sexta ola se disparo, y la muralla se desmorono como una estatua oxidada, vieja y rota.
Unos minutos debiamos esperar entre el ultimo disparo y el cabalgue a la ciudad, dando la señal a mis hombres de actuar. Esa señal, nunca se pudo dar a tiempo, ya que al ver la muralla caer, golpee a mi caballo para que galope, y asi lo mismo mis hombres hicieron. Sin importar el resultado de lo que podriamos estar haciendo asotamos el castillo, entramos desesperados y cargados de ira.
En vano. En vano tiramos la muralla abajo, en vano desperdiciamos tantas municiones, en vano puse a mis hombres en la trampa, en vano fue toda la operacion.
Los malditos desgraciados huyeron a Gosrdes, dejando todas sus cosas, sin importarle que llevar y que no.
Huyeron y nosotros gastamos fuerzas, municiones, y tiempo valioso para nada. Eso enfurecio mucho mas a mis tropas y a mi tambien. Mis hombres salieron de las trampas y vieron la situacion, ardiendo en llamas de odio y furia se nos unieron en el sentimiento.
Gosrdes sin duda, seria nuestro proximo objetivo, y sera nuestro objetivo pronto, esto no iba a quedar asi.
Mis hombres no lo dudaron, Kerios sin necesidad de mi orden partio a buscar tropas en Kiloria y Logorieth. Mientras el partio, mis hombres a pie repusieron las municiones y buscaron sus caballos.
Ordene a mis aldeanos reparar el daño que hicimos y me disculpe con ellos, luego, sin esperar mas, parti al norte, a buscar a esos seres odiosos. Gosrdes caera pronto bajo mi mano y mando, eso era seguro.
Mi inquietud se iba aclarando cada vez mas.






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Kazius
15-feb-2010, 00:56
Es muy bueno esto.
¿Cuántos capítulos son? estoy dispuesto a leerlos todos.

+5

PD: siempre hay alguien que lo lee. Si no querés postear más, por lo menos mandalo en mensajes, porque a mi me re copan.
 
Bakunin
15-feb-2010, 01:39
Muy bueno Katana, recién me termino de leer los 4. Espero impaciente los capitulos siguientes .
+5 !

PD: Me enamore de tu firma jajaj
Discusión cerrada

Tags
arqueros, caballeros, catapultas, guerra, historia, historia de un rey, prematuro, rey
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