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05-feb-2010, 19:38
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Friki
 
Se registró el: septiembre-2009

Comportamiento en un cumpleaños

Un texto propio de www.achoproducciones.com

COMPORTAMIENTO EN UN CUMPLEAÑOS

Agradecimiento para Álvaro Arriola por su aporte

Dejemos de lado las demás cosas que la civilización ha inventado para fastidiar la existencia de la gente. Centremos nuestra atención en una, sólo una de tantas ceremonias, de tantos rituales no cuestionados que las generaciones aceptan repetir tal como se indica en el reglamento tácito de la vida, aceptan su carácter obligatorio y la responsabilidad ineludible de celebrarlo, centrémonos en los aniversarios de nacimiento. A éste aniversario se lo menciona y se lo reconoce con un nombre popular, un nombre nacido en un agudo juego de palabras entre la sabiduría y la iluminación; llamando “cumpleaños” a éste aniversario se denota veladamente que en esa fecha lo que se festeja es cumplir años…, en este caso años de vida. En condiciones normales ésta responsabilidad recae sobre toda persona sólo una vez al año, considerándose fraudulento un número menor o mayor de cumpleaños anuales por persona. Celebrar un cumpleaños, si nos atrevemos a mirar afuera del molde donde nos sumergen las imposiciones y si nos permitimos analizar lo establecido, es forzar un homenaje a la persona que los cumple, es obligarlo a estar feliz en su día por el mero hecho de confiarle atribuciones al calendario, es obligar al resto de los mortales a demostrar alegría porque Fulanito hoy cumple años.

(Advierto ahora a los señores lectores: en adelante se usarán, con pronunciado mal gusto lingüístico, términos cómo “cumpleañero” para referir a las personas que cumplen años; usaré también otros adjetivos igualmente anoréxicos de belleza cómo “homenajeado” o “anfitrión”, dando por hecho que quienes continúen con la lectura –luego de éstas angustiosas líneas iniciales– carecen de un aprecio particular por la lengua y la literatura).

En los primeros años el festejo está en manos de los padres, ellos se ocupan de todo mientras el niño cumpleañero apenas se encarga de jugar distraídamente con otros niños y de recibir los regalos con ingratitud. Ellos se encargan de planificar la fiesta con entusiasmo, repartir protocolares invitaciones, hacer compras dudando de las cantidades, vaciar los pulmones adentro de cada globo de látex, atar un piolín a cada globo, colgar en las alturas racimos multicolores de globos que despiertan la codicia de los niños; recibir invitados jovialmente, cocinar pizzas y empanadas, servir a las demandas de los invitados, controlar que no se queme nada en el horno, traer más gaseosas, negociar con madres que intentan retirar a sus niños de la fiesta convenciéndolas de que los dejen un rato más porque todavía no se cantó el “Feliz Cumpleaños”; reunir a todos junto a la torta para cantar el “Feliz Cumpleaños”, cortar la torta y distribuirla, hacer el intento de arrancar un globo cortando el piolín con la mano, conseguir un cuchillo para cortar el piolín y obsequiar un globo al invitadito, procurar que cada menor se vaya con su globo, despedirlos con agradecimiento y –finalmente– limpiar, lavar y ordenar para que todo vuelva a su estado. Pero al avance de la edad todo empeora, se desvirtúa, el festejo se desvanece en una reunión adulta con gastos a cargo del homenajeado, un pálido rejunte social al que asisten –para comer chizitos con ánimo festivo– las personas más cercanas y queridas del cumpleañero… y también los familiares.

La aproximación de la fecha genera a cada persona un índice o grado de felicidad distinto, relacionado íntimamente con su propia naturaleza, pero afectado e influenciado por la elevación del número de años que el sujeto inaugura (…una explicación tan irrelevante cómo el resto del texto: …la edad que se cumple no se inaugura, sino que se abandona, cómo la palabra “cumplir” lo sugiere. El día que cumplimos años, pongamos por caso… los treinta…, ya empezamos a transitar el camino de los treinta y uno… porque ese mismo día ya han pasado –ya se cumplieron– treinta años de nuestra existencia. Si se reemplaza “treinta” por un número N, y “treinta y uno” por N+1, se universaliza pretenciosamente el ejemplo). Son considerados años bisagra, más o menos comunes a todo el mundo, de vertiginosa caída para este índice de felicidad, los treinta y los cincuenta.

Durante el desarrollo de la irónica comedia que se actúa en cada fiesta de cumpleaños queda abierta la posibilidad de interpretar variados roles, pero se puede simplificar todo ese universo grotesco a dos grupos, A y B, claramente identificables, definidos, y antagónicos:

Grupo A: Los invitados, concurrentes, partícipes; son quienes no cumplen años ese día.

Grupo B: El anfitrión, homenajeado, cumpleañero; solitaria figura que intenta en vano disfrutar portando el sentimiento de que los demás se han enterado de algo que él aún desconoce.

El comportamiento en un cumpleaños dependerá entonces del grupo que integremos. Pero tomemos distancia de explicaciones generales y revolquémonos sobre comportamientos particulares. Debemos reconocer a esta altura que el rol más sencillo de interpretar en una fiesta de cumpleaños es el de invitado, Incluso cuando la palabra “invitado” pudiera no describirnos acertadamente o no corresponderse por entero con la realidad; dicho de otro modo, lo mejor es no ser el cumpleañero. Y el motivo es que habita en los invitados un sentimiento pérfido contra al grupo B, aunque pretendan mostrarse arrepentidos, por más que materialicen arrepentimiento en un conciliador regalo que entregan cómo ofrenda en busca de redención. Pero también hay buenas noticias: ejercer de invitado es mucho más frecuente que ser el cumpleañero. Una caterva de irracionales –en complicidad con las locutoras de FM– sostiene la postura contraria aludiendo a que resulta muy gratificante ser visitado, recibir el saludo y las felicitaciones cómo demostración del cariño que nos hemos ganado, y algunas otras cursilerías del mismo estilo que prefiero omitir. Otra vertiente, con argumentos más ligados a lo material, predica que el beneficio de cumplir años está en recibir regalos, una costumbre que tiende a la extinción. Pero lo cierto, lo concreto, es que resulta muy incómodo soportar a los concurrentes más entusiastas, los que quieren darle al cumpleañero un tirón de orejas por cada año de vida, los que repiten chistes prefijados para la ocasión vociferando y poniendo cara de decir genialidades. El buen invitado tiene una función secreta e inconsciente que está predestinado a cumplir aunque lo ignore: evitar que el anfitrión la pase bien. Activar los mecanismos necesarios para lograr el objetivo de los invitados no conlleva mayores dificultades, de hecho no hace falta conocerlos explícitamente para practicarlos ya que se trata de comportamientos instintivos que florecen espontáneamente. Sin embargo, por ser consecuente con la innecesaridad de todo el presente texto, describiré algunos:

Primero

Lo que un invitado hace al llegar, con un mínimo esfuerzo de observación repentina, es percibir el estado de ánimo del anfitrión para luego actuar con espíritu moderadamente opuesto. O sea, al advertir que el cumpleañero pretende vivirlo cómo un día cualquiera actúa cómo si asistiera a un evento extraordinario, es efusivo en exceso, se emociona si le es posible, y no deja pasar la oportunidad de infringirle dolor igualando la cantidad de tirones en la oreja con el número de años que se celebran; en cambio, si detecta que el personaje principal está de ánimo festivo, se lo saluda cómo quien saluda a un hermano que acaba de despertarse en la cama de al lado.

Segundo

Los invitados procuran formar grupos reducidos de conversación desbaratando la unidad temática de la reunión. De ésta manera, el anfitrión debe recorrer los grupos intentando participar en todos, ocupándose así de una tarea que sólo puede terminar en fracaso. No se hacen esfuerzos en dejar afuera de las conversaciones al anfitrión, es algo que ocurre sin que nadie se lo proponga.

Tercero

Alternada y reiteradamente los invitados ofrecerán su ayuda en la cocina, o para servir las mesas, o para cualquiera de las múltiples tareas. Utilizan preguntas irritantes, por ejemplo: “¿te ayudo en algo…?” Dejando que se vea claramente que la pregunta es por cortesía, sin ninguna intención real de colaborar. Esto es particularmente efectivo para instalar en el anfitrión una creciente duda sobre la calidad de la fiesta, y al mismo tiempo aporta un fastidio agotador en los atareados cumpleañeros que cordialmente deben contestarle a usted que no, que su ayuda no hace falta mientras corren de un lado a otro.

Cuarto

Abstracción del entorno. Un invitado reúne las migas de la mesa ya desabastecida y juega con ellas, las arrastra por el mantel con su dedo menique, las multiplica en migajas más pequeñas. Otro busca un corcho y se entretiene mirándolo vagabundear entre sus dedos, luego amasándolo, luego desintegrándolo. También hay quien dobla chapitas de cerveza convirtiéndolas en mejillones pequeños, coloridos y metálicos; o quien escoge una tapita suelta de gaseosa para posarla de canto sobre la mesa, presiona el canto con su índice para hacerla rodar con aceleración fugaz sobre su propio eje, desprendiéndola del dedo que le imprimió velocidad y en el mismo movimiento, si la fuerza fue medida y adecuada, emprende un errático regreso curvo. Contundentes muestras de aburrimiento que dirigen la fiesta al fracaso.

Quinto

Las críticas a gritos sobre la decoración de la torta siempre son en desmedro del cumpleañero, no importa cuál sea la decoración, independientemente de ella el invitado debe pronunciar su desacuerdo. Puede acusarse al decorado, si lo amerita, de aniñado; o por ejemplo: si con arte repostero se escribió el nombre del homenajeado en chocolate sobre la torta, alguien insistirá en que debería estar escrito el apodo, o exactamente a la inversa. Nadie olvidará destacar, cuando sea evidente, que la torta es comprada (lo que al parecer la devalúa y desacredita), y si no están convencidos de la procedencia… sembrarán la duda. Para el caso de no poder negar el origen casero de la torta preguntarán con tono inquisidor y gesto de disconformidad por quién ha sido el encargado de confeccionarla.

Sexto

Cantando muy fuerte el “Feliz Cumpleaños”, desafinando, cantándolo en otro idioma, insistiendo en cantarlo de nuevo, cantando versiones menos populares; así se contribuye a desbaratar psicológicamente al homenajeado. Es siempre muy interesante ver con qué cara resuelve éste la situación, atravesando su peor momento del año. Si alguien duda que se trata de un momento poco feliz reparemos en la canción del “Feliz Cumpleaños”: ¿porqué presionan con tanta insistencia los invitados, porqué gimen en coro nefasto solicitando “¡…que los cumpla feliz!” cómo una orden, cómo un mandato amenazante; por qué cómo una horda confabulada sin pretensiones de entonar aúllan cuatro versos de los cuales tres… tres de cuatro… ¡exigen!: “¡…que los cumpla feliz!”? Sólo un verso no se repite, el tercero, allí se debe encajar a la fuerza el nombre del cumpleañero, cómo se pueda, porque resulta imposible la inserción prolija de nombres bisílabos y hay que arrastrar groseramente una vocal para poder seguir adelante. Desenmascaremos al “Feliz Cumpleaños”, sólo sirve para nombres de tres o más silabas. Los invitados más lúcidos utilizan la técnica del diminutivo, generalmente adecuada para acondicionar e incrustar nombres bisílabos a la métrica del verso tercero, el resultado de ésta técnica puede comprobarse con un ejercicio simple: cante el “Feliz Cumpleaños” para el nombre “Pablo”…, después de hacerlo pruebe lo mismo con “Pablito”… ¿Vio?

Séptimo

Los que mejor cumplan su papel de invitado se quedarán hasta el último momento; pero todos, desde el primero hasta el último en retirarse, antes de concretar la retirada amagarán varias veces con saludo incluido e inmediatamente después del saludo encontrarán súbitamente un nuevo tema de conversación. El objetivo es estirar todo lo posible la despedida, prolongarla indefinidamente, hacer interminable el momento en que nos acompañan hasta la puerta y con los abrigos en la mano mantendremos una charla dilatada. Para cuando sea el momento de retirarse verdaderamente el invitado expondrá el comentario que se reserva para ésta ocasión, justo antes de morderse el labio inferior con los dientes superiores señalara el desorden que la reunión deja cómo saldo, el profundo trabajo de limpieza que se deberá realizar, y preguntará sin intención de ayudar –una vez más– si necesitan su ayuda.

Se podría continuar con el listado de actitudes maliciosas en las fiestas de cumpleaños, pero conformémonos con las mencionadas hasta aquí considerándolas cómo los pecados capitales del invitado. Hablemos ahora del caso menos frecuente, de cuando nos toca cumplir años a nosotros. No hay solución posible, por mucho que intentemos evitarlo la fecha nos alcanza siempre, ocultarla es una tarea complejísima que los invitados evitaran, recuerdan o averiguan la fecha indefectiblemente y cuentan con un recurso infalible para recordarle a los distraídos nuestro día de cumpleaños. Habrá que resignarse y esperar que la fiesta termine, intentar sonreír ante cada acción de los invitados logrando apenas un precario boceto de sonrisa estereotipada que desnuda nuestra escondida cara de idiota, la famosa cara de feliz cumpleaños. Exageradamente poco se puede hacer para transcurrir mejor nuestra propia fiesta, apenas una tibia resistencia se puede ejercer y es difícil de aplicar en la mayoría de los casos, consiste en no hacerse cargo de nada delegando todas las tareas que se consideran propias del anfitrión. No tenga esperanzas de pasarlo bien… pero, si todavía conserva un retazo de combativa juventud en su interior, utilizar maniobras para estorbar la jugada de los invitados puede darle alguna sensación ligera de asomo a la satisfacción.

Primero

Demuestre solapadamente que no esperaba recibir al invitado que llega, hágalo sentir no invitado aunque usted mismo le haya avisado del evento. Busque hacerlo sentir incomodo, confúndalo con su estado anímico en oposición al modo en que recibe la felicitación, haciendo que ambas acciones parezcan antagónicas. Si le trajeron un regalo ábralo inmediatamente, examínelo con el seño fruncido y –esto es importante– no haga ningún comentario.

Segundo

No deambule la fiesta ni circule por los grupos que han establecido los invitados, no trate de compartir el tiempo con ellos, si nos limitamos a un puesto fijo sin moveremos en toda la velada cuando algún invitado pretenda interactuar con nosotros –cosa que raramente sucede– se verá obligado a trasladarse hasta donde estamos.

Tercero

Cuando le pregunten si necesita ayuda conteste que si y encárgueles de inmediato la tarea que usted estaba realizando; ahora usted está libre, siéntese y siga pasándola mal… pero sentado.

Cuarto

Desentiéndase de la diversión y de las necesidades de los invitados, pase por alto las carencias de bebida y comida que se advierten en la mesa, ante los reclamos –que no tardarán en oírse– instruya a los invitados sobre los sitios adonde pueden dirigirse en busca de lo que solicitan, mencionándoles que se sientan con la confianza necesaria para auto-servirse.

Quinto

Si usted mismo interviene en la organización de su fiesta –no quiero entrometerme en el tenebroso universo de las fiestas sorpresa– anule la provisión de torta; nunca –no espere milagros– lo eximirán de cantarle el “Feliz Cumpleaños”, siempre habrá alguno entre la concurrencia que fingirá ingenio ante la ausencia de torta proponiendo soplar las velitas sobre una masa seca, un alfajor de maicena, o un cubanito relleno de dulce de leche.

Sexto

No hay nada que usted pueda hacer para evitar sentirse un pelotudo cuando le cantan el “Feliz Cumpleaños”, por eso es recomendable que el encargado de cortar la torta nunca sea el anfitrión, para evitar que inserte el cuchillo en la yugular de quien arenga el canto de otro “Feliz Cumpleaños”. Una única aproximación de minúscula venganza se nos habilita en éste terrible momento: esperar pacientemente a la tercera oración y mirar con burla a los invitados, que siempre olvidan ponerse de acuerdo; entonces, escuchar con satisfacción fútil cómo se apagan las voces al pretender encajar en ese verso una confusión de nombres, apodos, y diminutivos con que nos llaman habitualmente. Conviene, para contribuir a la confusión sonora, que los invitados no se conozcan todos entre sí, que provengan de ámbitos distintos, esforzándonos con anterioridad por conseguir que en cada ámbito nos asignen apodos diferentes (y de dos silabas).

Séptimo

Proponga que lo ayuden a levantar el desorden. Puede ser que no funcione, pero ahuyentará a los que aún no se han retirado.



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ELCOCO
05-feb-2010, 19:56
XD muy largo che ja despues lo leo
 
leozabala0
05-feb-2010, 20:29
Idem
 
dianis
05-feb-2010, 22:08
Muy largo y con poca onda +2
 
AchoProducciones
05-feb-2010, 22:27
Dianis, que sería tener onda?
 
AkariTora
06-feb-2010, 00:57
Antes de hacer cualquier tipo de comentario... Me gustaría saber...
¿Qué te llevó a hacer este post?

Hasta la próxima.
 
Mitos
06-feb-2010, 00:57
vengo de estudiar...y tener que leer to eso no gracias...

+4
 
FRK
06-feb-2010, 01:04
Citar:
Originalmente publicado por AchoProducciones

dianis, que sería tener onda?

Ponele imagenes, colores, resalta palabras. Esta bueno, pero hay que hacerlo mas agradable a la vista, tene en cuenta que no es un foro de literatura francesa (no lo digo complicado, sino por la cantidad) jajajja vendelo mejor eso es por lo menos mi opinion.

Saludos +4
 
eldaniloc
06-feb-2010, 01:31
mmmmmmmmmmmmmmmmm

simplemente, el que escribio esto seguro no tiene amigos reales, es depresivo y un fracasado

yo particularmente, no hago ninguna de esas cosasy en los cumples la paso bien, salgo, me pongo en pedo y asunto arreglado

es malo, pero todo bien

Yo a veces cuando canto el feliz cumpleaños lo canto con otra melodia cualquiera y todos los boludos se pierden
 
elk
06-feb-2010, 05:23
JAJAJAJAJAJAJAJA!! me kague de risa boludo, muy bueno...
Me hiciste akordar a una seccion de Dolina ke seguramente has eskuchau...
Muy pero mooy buena redaccion, me debo konfesar atonito ante tamaña exposicion de verdades unviersales, kual novio ke pidio kola de regalo... sorprendido y enkantau.
+5
 
elk
06-feb-2010, 05:36
En realidad me hacias akordar a "komportamiento en los velorios", de kien ya sabes... pero la madrugada me tiene konfundido.. xD Muy buena tu pagina.
 
maruja
06-feb-2010, 05:40
Lo lei por arriba, considerá la hora...
Lo único que voy a decir es que la torta se come, sea de donde sea, si no tenes hambre en el momento en que la cortan y la reparten, no importa, cuando te agarre el bajón vas a comer sin hacerle asco ni preocuparte por el nombre/apodo que le hayan puesto...
He dicho
Así son los cumpleaños a los que voy, a veces ni torta hay, solo chupi, y quizas antes un regio asado...
Comprate amigos nuevos che...
Jajajaja
Todo bien
Me gusta cómo escribis.

Saludos
 
croockers
06-feb-2010, 06:14
Se para qe ya lo voy a leer con el mismo entusiasmo que hiciste el COPY - PASTE
 
AchoProducciones
08-feb-2010, 11:12
Elk: gracias. buenos tus post, no conocia a carlin: un capo.

croockers: si, lo copie y lo pegue desde mi pagina www.achoproducciones.com . O esperabas que lo tipee todo otra vez??

Maruja: gracias por tomarte un tiempo a la hora que sea.

Eldaniloc: ya se que no parece, pero es literatura, no estoy contando mi vida. De todas maneras gracias por leerlo.

FRK: no se si hace falta todo eso, seguira siendo malo el contenido.

AkariTora: me gusta escribir, nada mas.

Mitos: haces bien.

EL COCO: no lo hagas, parece que no vale la pena.

A todos, gracias.
 
maruja
08-feb-2010, 19:23
Yo creo que si vale la pena leerlo.
Que algunos tengamos diferentes modos de ver ciertos acontecimientos, circunstancias... o, por qué no decirlo, la vida, no significa que tu texto no tenga sentido.
Creo que interpretaste algunos comments con el mismo estilo con el que escribiste algunas de estas cosas.
No soy crítica ni nada, a mi también me gusta escribir y como dije antes, me gusta cómo te sale
Sería bueno que sigas posteando.

Saludos!
 
AchoProducciones
09-feb-2010, 13:47
Gracias de nuevo maruja, espero poder leer algo tuyo.
Si queres leer mas de mis textos podes visitar mi pagina, allí hay mas textos, aunque igual de deficientes que este.
Www.achoproducciones.com
 
Gala
05-mar-2010, 13:57
Lo leí todo desde la página original, se me hizo más llevadero. No comparto, disfruto de los cumpleaños, pero no deja de ser una crítica desopilantes y a veces, hay que admitirlo, cierta.
Solamente puedo decir que hay algunos tildes mal colocados.
Todo lo demás, +5.
 
TheGame
23-mar-2010, 11:31
Muy Buen Aporte
Discusión cerrada

Tags
achoproducciones, cumpleaños
Herramientas


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