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La caja fuerte - Relato policial al estilo Conan Doyle

Hace unas semanas, terminamos de leer Memorias de Sherlock Holmes y Las Aventuras de Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle en el colegio, asignatura: Literatura. Luego de eso, la ...


 
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02-nov-2011, 19:23
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La caja fuerte - Relato policial al estilo Conan Doyle

Hace unas semanas, terminamos de leer Memorias de Sherlock Holmes y Las Aventuras de Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle en el colegio, asignatura: Literatura. Luego de eso, la profesora pidió que, de a dos alumnos, hagamos un informe y, como primera consigna, debíamos escribir un relato "policial clásico". Mi compañero de trabajo hizo todo menos el cuento, que decidí hacerlo yo. Word mediante, me puse a escribirlo.

Tiene un estilo muy "holmiano", espero que les guste.






Iván Rosas





La caja fuerte.


Era un amanecer nublado en Dundee cuando el detective llegó. La lluviosa noche anterior alguien había sido asesinado en el depósito, y el conserje había encontrado el cuerpo a primera hora de la mañana. Yo, como de costumbre, llegué temprano a la fábrica, aquí paso casi todo el día porque nunca tengo mucho que hacer.

-Actualícenme- dijo el detective, Lloyd van Winter; nacido en Países Bajos, tuvo un gran prestigio mundial durante los ’60 que, luego de su retiro, vino a vivir a Dundee donde coopera con la policía en algunos casos.
A pesar de que éste era un caso con características parecidas a los que solía trabajar el detective, me impresionó mucho verlo allí.

-Es un ladrón- le dije, -empleado de la fábrica-.
-¿Hacía mucho que trabajaba aquí? –me preguntó el detective-
-Desde hace cuatro años, desde que salió de prisión-
-¿Bajo qué cargos estuvo preso?-
-Robo. Era bien conocido por tener la habilidad de burlar cajas fuertes-. Hice una pausa, esperando alguna respuesta, y proseguí, -lo golpearon en la cabeza-.

El detective hizo unos pasos hacia delante y se quedó mirando el cuerpo.

-Fue golpeado por detrás, en el lado derecho del occipital con un objeto contundente- dijo uno de los policías que se encontraban en la escena. –fue golpeado muy duro-
-¿Se puede saber cómo era el arma homicida?- preguntó van Winter.
-Sospechamos que fue una de las herramientas del conserje- replicó el policía.
-¿Entonces el conserje lo encontró durante la noche robando y lo mató?-. Miró al policía, que no respondió.-Eso no explica por qué la caja fuerte delante del cuerpo está abierta, y vacía-. Miré la caja fuerte, detrás de una falsa pared destruida.
-No, señor. Sin embargo, encontramos esto-.
Me acerqué para ver lo que le habían dado al detective. Un guante de trabajo, derecho, viejo y gastado; casi idéntico a los que tenía puesto el muerto, y también idéntico a los que utilizaba el conserje.
El detective guardó el guante bajo su gabardina, luego de varios minutos de examinarlo, y se dirigió a mí.

-¿Tú quién eres?-. Me interrogó.
-Leighton, señor. Ralf Leighton.-, dije. -Soy supervisor de un puñado de empleados, en el cual estaba el señor Otterman.-
-¿Señor Otterman?- Me preguntó extrañado.
-Sí, señor. Gary Otterman es el nombre de la víctima-. Le respondí, avergonzado por no haberlo mencionado antes.-
-¡Claro que sí!-. Exclamó dando media vuelta, dirigiéndose hacia los policías.
Estuvieron un largo rato conversando, llegué solamente a oír algo del reciente éxito de Aztec Camera, All I need is everything. Quedaron en silencio un momento. El detective gesticuló unas pocas palabras, las cuales no pude escuchar. Luego, uno de los policías señaló hacia una esquina, donde estaba el conserje, que estaba detenido por dos oficiales, y se dirigió a él. Me acerqué lo suficiente para poder oír.

-¿Cómo es su nombre, señor?- le preguntó van Winter.
-Shawn. Yo no…- respondió el conserje.
-Ahórrenos tiempo.- lo interrumpió el detective-. Escriba en éste papel por qué mató al señor Otterman y dónde está el dinero de la caja-. Le alcanzó un papel y una pluma.
El conserje quedó un rato mirando al detective con una mezcla de rabia y perplejidad. Luego, se limitó a escribir “Yo no lo hice”. El detective le arrancó el papel de las manos y les dijo a los policías que lo soltaran porque era inocente.

-No irá a creerle, señor- replicó rápidamente uno de los policías.
-Yo le creo, déjenlo libre-.

Los policías miraron al comisario, quien les hizo un gesto de afirmación. Lo soltaron. El comisario se acercó al detective.

-¡¿Cómo sabe que el conserje no es el asesino?!- Vociferó -¡Cualquiera de sus herramientas pudo ser el arma! ¡Había un guante como de los que él utiliza! Y ¡qué casualidad! Fue el primero en ver al muerto.-
-Todo tiene una explicación- respondió, sereno, el detective.- Me miró. –Acércate, tú-. Fui hacia él y me dio un cuaderno. –Tu harás la bitácora del caso- me dijo. Y enseguida me dio una ojeada de arriba abajo. –Estás en buena forma, ¿practicas algún deporte?-
-Juego al tenis, señor- Le respondí. -¡Que bien! Debes tener un brazo muy fuerte- Se dio vuelta y se dispuso a hablar con el conserje. Quedé extrañado por esa frase.

-Y bien… dígame, Shawn. ¿La puerta estaba cerrada o abierta cuando llegó al depósito?- le preguntó.
-Cerrada, extrañamente- contestó éste.
-Como lo sospechaba…- se quedó pensando y me miró. -¡Anote!, ¡Anote todo esto que es muy relevante!- Bajé la cabeza y me dispuse a escribir. Luego escuché que el detective me decía algo.
-Noto que tienes los zapatos húmedos-
-Sí… - le contesté. –Yo…- Me interrumpió.
-¿Sabe usted si los empleados usan guantes distintos cada día, o…?”-
-Usan siempre los mismos- dijo una voz detrás de mí. –Cada trabajador tiene su par de guantes, somos una empresa en crecimiento luego del incendio del ‘64, no podemos darnos el lujo de gastar de más.-
-Usted debe ser el dueño de la fábrica.- le dijo el detective con un tono casi informal.
-Sí, lo soy.- respondió éste. -Me llamo Albert Powell, y más le vale que atrape al perpetrador y recupere eso que había en la caja.- Dio media vuelta y se fue, gritando mientras se alejaba de que no volvería a contratar ex-convictos.

El detective se quedó un rato mirando al vacío y reaccionó a los pocos segundos.
-¡Bien!, entonces entraron a robar dos personas.- dijo por fin.
-¿Cómo lo sabe?- preguntó sorprendido el comisario.
-Es evidente. Entra un ladrón, es asesinado y desaparece el botín.-
Anoté eso.
-Entonces el ladrón vino acompañado, por un socio quizás- concluyó el comisario.
-Efectivamente.- musitó el detective. –El socio engañó al ladrón y luego lo mató con un golpe en la cabeza, para así, llevarse el botín-
-¿Y por qué no vino solo?, entonces.- le pregunté.
-Es bien sabido que el señor Otterman era un experto en abrir cajas fuertes.- respondió. –El socio no lo era. Así de fácil.-
-¿Y qué relación piensa que tiene el asesino con Otterman?-, indagó el comisario.
-Trabajaban juntos, es la única conclusión que se me ocurre- contestó. –Se ve que conocía la ubicación de la caja fuerte y la forma de llegar hasta aquí.-
-Entonces, ¿insinúa que se debe investigar a los 279 empleados de la fábrica?- me exalté.
-Redúzcanlo a los zurdos- murmuró el detective.
-Pero, ¿cómo sabe que el asesino es zurdo?- preguntó, casí gritando el comisario.
-El guante encontrado, es de la mano derecha.- comenzó a explayarse. –Habrán notado que el guante es bastante viejo, propio de un trabajador de varios años. Sin embargo, estaba gastado sólo en las yemas de los dedos, lo que indica que, a pesar de todos los años de uso que tiene el par, poco ha tenido la mano derecha, si no, estaría muy gastada la palma del guante. Es simple, el asesino es zurdo.-
-¡Increíble!- dijeron al unísono los policías.
-Además- prosiguió el van Winter. –el golpe fue muy duro. No soy forense, pero creo que fue tan duro que el golpe debe haber sido, como dicen los tenistas,- me miró –de revés. Y sabemos que la herida estaba del lado derecho, por lo tanto, eso refuerza mi teoría del asesino zurdo.-
-De todos modos, los empleados zurdos son muchos, al menos 50 lo serán- le recriminé.
-Sí… es cierto. Y usted es uno de ellos.- me dijo duramente.
Mire mi mano izquierda sosteniendo la pluma. Levanté la mirada.
-No creerá…- le dije, cuando me interrumpió.
-¿Por qué vino más temprano de lo debido?-, me preguntó.
-Siempre lo hago-, le respondí desafiante.
-Ya veo…- meditó –¿y siempre suele venir con los zapatos húmedos?- me interpeló.
-Pisé un charco mientras venía- le contesté.
-No, no lo hiciste- me dijo. –Si fuera así, estarían mojados, no húmedos. Además, ¿pisaste un charco con ambos pies?-
-No entiendo a dónde quiere llegar con esto- bramé.
-A que usted es el asesino, señor Leighton.- me reprendió. –Usted tiene los zapatos húmedos porque los mojó con la lluvia de anoche. El golpe propinado a la víctima corresponde en un cien por ciento a su perfil de tenista. Es zurdo. Trabaja aquí de supervisor, lo que le da la posibilidad de haber estudiado este almacén alguna vez, para saber donde estaba oculta la caja fuerte. Usted utilizó al señor Otterman para abrir la caja y así huir con lo que sea que había en la caja fuerte.-
-Coopere con nosotros, díganos dónde está el dinero, y quizá nosotros cooperemos con usted, señor Leighton.- me dijo el comisario, un poco exaltado. El detective se dirigió a él.
-No había dinero en la caja, de otra forma, el señor Powell no hubiese dicho “eso que había en la caja”, sino, “el dinero”.- explicó. –Yo creo que debió haber algo de valor para el señor Leighton, lo que lo ha hecho venir aquí hoy tan temprano, quizás, para ver como terminaba todo este asunto.- Se dirigió a mí. –Dígame, si es tan amable señor Leighton, ¿qué había en la caja fuerte?-

Me sentí derrotado, el detective tenía toda la razón, no tuve otra opción sino confesar.
-El padre del señor Powell mató a mi abuelo, quien fue el fundador de esta fábrica; y se apropió ilícitamente de la misma.- comencé. –Mi padre debió heredarla, pero no la obtuvo. El señor Powell cedió la fábrica a su hijo cuando murió. Mi verdadero nombre no es Ralf Leighton sino Amadeus Lancashire, pero no podía usarlo porque se darían cuenta de mi identidad. Dentro de la caja fuerte estaba la prueba de que yo soy el real heredero de la fábrica: documentos y cartas de mi abuelo.
-Lo lamento, Amadeus- me dijo el detective, -pero irás a prisión, tu pariente más cercano obtendrá la fábrica cuando se pruebe que es de tu familia.
-No, señor- le respondí mientras la policía me esposaba. –Mi pariente más cercano está muerto en esta habitación.-

Fín.






A 5 de 5 Frikiusers les gustó este post.
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Udaymar
02-nov-2011, 19:34
Muy bueno loco
 
medicenfideo
02-nov-2011, 20:52
 
daredevil69
03-nov-2011, 08:47
Segui el rumbo que tenes buena prosa ,
 
Fiurox
03-nov-2011, 17:09
Excelente man, te felicito, ciertamente es muy al estilo Conan Doyle. Espero que te hayan puesto un 10 almenos. Seguí asi.
 
Kanji
03-nov-2011, 17:26
Jajaja me puso un 8 porque el resto del informe no estaba excelente.
 
Lord
04-nov-2011, 02:19
Capo, muy bueno tu trabajo.

Sherlock Holmes es uno de mis maximos idolos
 
Kanji
07-dic-2011, 01:00
Comento para hacerlo subir, quiero que alguien más lo lea.
Responder

Tags
caja, caja fuerte, detective, policial, relato
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